Corrosión inducida del zinc

Tesis sobre la corrosión inducida del zinc en cubiertas modernas

Este artículo desarrolla una tesis pericial propia sobre la corrosión prematura en cubiertas de zinc, especialmente en sistemas con láminas interpuestas, barreras de vapor, tableros prefabricados y fijaciones mediante grapas. El análisis se basa en inspecciones reales de cubiertas, desmontajes, observación de la cara inferior de la chapa y estudio de patologías repetidas en obras ejecutadas con sistemas modernos de instalación.

Abstract

This thesis presents a forensic and field-based investigation into the premature corrosion of zinc roofing systems installed under certain modern construction methods. The study is not based on theoretical speculation or commercial documentation, but on repeated direct inspections, dismantling works, microscopic observations and comparative analysis of real roofs affected by severe corrosion pathologies.

The central argument is that zinc does not fail spontaneously. It fails when the construction system creates an aggressive microenvironment beneath the sheet: retained humidity, trapped humid air, microcondensation, acidic prefabricated boards, metallic clips and electrochemically active fixing points. In such conditions, the underside of the zinc sheet becomes exposed to a persistent corrosive environment that may lead to accelerated degradation and, in extreme cases, functional ruin within a remarkably short period of time.

Particular attention is given to the role of so-called vapour barriers or separating membranes placed directly beneath the zinc. Although these layers may appear continuous to the naked eye, microscopic observation reveals filamentous structures capable of retaining humid air and favouring local condensation against the underside of the metal. This process may initiate zinc hydroxides and other corrosion products, increasing moisture retention and accelerating the deterioration mechanism.

A second mechanism is associated with the fixing system. Zinc sheets require mechanical attachment, commonly through clips fixed to prefabricated boards. When these boards present acidic conditions and become humid, the combination of zinc, metallic fixing elements, moisture and acidic support may generate local electrochemical activity, aggravating corrosion around clips, seams and contact points.

The thesis challenges the assumption that compliance with technical sheets or commercial installation guidelines is sufficient to guarantee durability. If roofs executed according to prescribed systems repeatedly fail, the physical reality of the roof must prevail over the documentary promise. The purpose of this work is therefore not merely to criticise existing practices, but to contribute to a more durable, more honest and more scientifically grounded use of zinc in roofing.

Keywords: zinc roofing, underside corrosion, forensic roof investigation, vapour barrier, microcondensation, acidic boards, electrochemical corrosion, zinc durability.

Nota de autoría pericial e investigadora

Esta tesis no nace de una lectura apresurada de catálogos, ni de la repetición obediente de fichas técnicas, ni de esa cómoda costumbre de llamar “solución constructiva” a todo lo que venga impreso en papel satinado.

Nace de la investigación directa realizada por un perito forense especializado en cubiertas, que durante años ha inspeccionado, desmontado, documentado y comparado cubiertas de zinc en distintos puntos de la geografía. Nace de subir a cubiertas reales, con el riesgo que ello implica; de levantar chapas; de mirar la cara que normalmente nadie quiere mirar; de observar láminas al microscopio; de estudiar soportes, grapas, humedades, corrosiones y tiempos de ruina.

Lo que aquí se expone no es intuición ni conjetura literaria. Es el resultado de una línea de investigación pericial propia, desarrollada a partir de la observación reiterada de patologías reales. Allí donde otros ven una cubierta terminada, aquí se analiza un sistema físico, químico y electroquímico en funcionamiento. Y cuando ese sistema falla, se estudia la causa, no se le pone una excusa.

Esta investigación se sostiene sobre una convicción sencilla: los materiales no mienten. Puede mentir una ficha técnica, puede exagerar una campaña comercial, puede equivocarse una prescripción y puede mirar hacia otro lado quien no quiera problemas. Pero una chapa corroída por su cara inferior, una lámina húmeda, una grapa atacada o un tablero ácido dicen lo que dicen. Solo hay que querer escucharlos.

  1. Declaración de independencia técnica

    El contenido de esta tesis forma parte de una línea de publicaciones técnicas propias, desarrolladas a partir de la observación directa de patologías en cubiertas. Su contenido se expone como investigación pericial inédita, nacida de la experiencia de campo y de la revisión material de sistemas constructivos reales.

    No se redacta para complacer a fabricantes, distribuidores, proyectistas o instaladores. Tampoco se redacta para atacar por atacar. Se redacta para poner sobre la mesa aquello que se observa de forma reiterada y que, por su gravedad, debe ser conocido.

    La imparcialidad técnica no consiste en suavizar la realidad para que resulte cómoda, sino en describirla con precisión, aunque incomode. Si una cubierta falla, si una chapa se corroe, si una lámina retiene humedad o si un soporte crea condiciones agresivas, el deber del perito no es adornarlo: es decirlo.

    Esta investigación se pronuncia sobre hechos observados, patrones repetidos y mecanismos razonados. Podrán discutirse sus conclusiones, como corresponde a cualquier trabajo técnico serio, pero no puede despacharse su existencia como una ocurrencia. Nace de obra real, de cubiertas inspeccionadas y de una línea continuada de estudio.

  2. Planteamiento inicial

La presente tesis parte de una realidad observada de forma reiterada en cubiertas de zinc ejecutadas en distintas zonas geográficas: la aparición de patologías graves de corrosión en la cara inferior de la chapa, con evolución prematura y, en numerosos casos, con consecuencias de ruina funcional de la cubierta.

No se trata de alteraciones aisladas, ni de episodios casuales, ni de una suma de accidentes constructivos inconexos. La repetición del fenómeno en sistemas semejantes obliga a abandonar la explicación cómoda de la “mala suerte” y exige estudiar la causa física, química y electroquímica que está destruyendo el zinc.

El zinc no se corroe porque sí. Se corroe porque se le crea un medio agresivo. Y cuando ese medio agresivo aparece bajo la propia chapa, en la zona que supuestamente debía estar protegida por el sistema constructivo, el problema deja de ser una incidencia superficial para convertirse en un fallo de concepto.

  1. Tesis central

La tesis que aquí se sostiene es la siguiente:

Determinados sistemas modernos de instalación de cubiertas de zinc generan bajo la chapa un microambiente húmedo, ácido y electroquímicamente activo, incompatible con la estabilidad del zinc, provocando corrosión inferior acelerada y ruina prematura del sistema.

La causa no debe buscarse en el zinc como material aislado, sino en el conjunto constructivo al que se le somete: láminas llamadas barreras de vapor, soportes prefabricados, grapas, tableros, humedad atrapada, entrada de aire, microcondensación, acidez y puntos de fijación.

El fallo no es del zinc en abstracto. El fallo es del sistema que obliga al zinc a trabajar contra su propia naturaleza.

  1. Error conceptual de partida

Durante años se ha transmitido la idea de que determinadas láminas, cámaras, soportes o soluciones comerciales resolvían el comportamiento inferior del zinc. La realidad observada demuestra otra cosa: una solución puede estar ordenada en una ficha técnica y ser, al mismo tiempo, físicamente inadecuada.

La ficha técnica no neutraliza la condensación. La recomendación comercial no modifica el pH de un tablero. El nombre de una lámina no impide que retenga humedad. Y ninguna prescripción documental convierte en compatible lo que, en obra real, se comporta como un sistema corrosivo.

Si una cubierta se ejecuta conforme a una metodología prescrita y aun así el zinc se destruye, la pregunta correcta no es si el documento fue seguido, sino si el documento describía un sistema capaz de respetar el comportamiento real del zinc.

  1. El zinc y su condición material

El zinc es un metal durable cuando trabaja en condiciones compatibles. Su durabilidad no nace de una supuesta invulnerabilidad, sino de su capacidad para formar capas superficiales protectoras en ambientes adecuados.

Pero el zinc es también un metal químicamente sensible. Su carácter anfótero implica que puede reaccionar tanto en medios ácidos como en medios básicos. Por tanto, la estabilidad del zinc depende de que no se le someta a humedad persistente, electrolitos agresivos, acidez, alcalinidad, falta de secado o contacto con medios incompatibles.

La cubierta de zinc no fracasa por ausencia de un calificativo comercial. Fracasa cuando la cara inferior queda expuesta a un microambiente que mantiene agua, oxígeno, acidez, sales o productos de corrosión en contacto repetido o permanente con el metal.

  1. Primera fase del mecanismo: la lámina como matriz de humedad

Las llamadas barreras de vapor o láminas interpuestas bajo la chapa se presentan a simple vista como superficies continuas. Sin embargo, la observación microscópica revela en muchos casos una estructura formada por filamentos, huecos y espacios intersticiales.

Esa estructura no debe interpretarse solo por su apariencia externa, sino por su comportamiento funcional. Si permite la entrada de aire húmedo y ese aire queda retenido entre los filamentos, la lámina deja de ser una simple separación y pasa a actuar como matriz de captura de humedad.

En una cubierta, la impermeabilidad se refiere principalmente al agua líquida procedente del exterior. Pero el aire entra. Y el aire, en mayor o menor medida, porta humedad. Si ese aire húmedo penetra en la estructura filamentosa situada inmediatamente bajo la chapa, queda sometido a las variaciones térmicas del zinc.

Cuando la chapa se enfría, el vapor contenido en esos espacios puede alcanzar el punto de rocío y transformarse en microgotas. Esas microgotas, apoyadas o próximas a la cara inferior del zinc, constituyen el inicio del ataque.

  1. Formación inicial de productos de corrosión

La presencia de microgotas en contacto con la cara inferior del zinc inicia la formación de productos de corrosión, entre ellos óxidos, hidróxidos y compuestos blancos asociados a la degradación superficial del metal.

El problema no termina en la primera gota. Al contrario: comienza ahí.

Los productos de corrosión generan una superficie más irregular, porosa y retentiva. La lámina filamentosa, unida a esos depósitos, incrementa el tiempo de humectación. Lo que pudo empezar como una microcondensación puntual se transforma en un sistema autosostenido de humedad, retención y corrosión.

De este modo, la lámina no solo no protege al zinc: puede convertirse en el elemento que mantiene activo el proceso corrosivo.

  1. Segunda fase del mecanismo: tablero, acidez y fijaciones

La chapa de zinc no se instala suspendida. Debe fijarse. Y esa fijación se realiza mediante grapas, patillas o elementos metálicos que conectan la chapa con el soporte inferior.

Aquí aparece una segunda fase de corrosión, especialmente grave.

Muchos tableros prefabricados empleados como soporte presentan condiciones químicas no neutras, con valores de acidez que pueden situarse por debajo de pH 5. Cuando estos tableros se humedecen, dejan de ser un simple plano de apoyo y pasan a comportarse como reservorios de humedad ácida e iónica.

En ese contexto, la combinación de zinc, grapa metálica, humedad y soporte ácido crea puntos electroquímicamente activos. El tablero no es el electrodo metálico, pero sí puede aportar el medio húmedo y ácido que permite la reacción. La grapa concentra el punto de contacto y la humedad proporciona el electrolito. El zinc, como metal activo, queda en posición vulnerable.

Por tanto, el sistema puede atacar al zinc por dos vías simultáneas:

  1. corrosión general o extendida por microcondensación bajo la lámina;
  2. corrosión localizada o agravada en puntos de fijación, grapas, patillas, uniones y zonas de contacto con el soporte.
  1. La falsa seguridad de las soluciones interpuestas

Una lámina separadora, una barrera, una cámara nominal o un recubrimiento inferior no bastan para afirmar que el sistema es correcto.

La pregunta no es cómo se llama la solución. La pregunta es qué hace físicamente.

¿Retiene humedad?

¿Permite el secado?

¿Favorece la condensación?

¿Aporta una estructura filamentosa donde el vapor pueda quedar atrapado?

¿Separa realmente o solo interpone una trampa húmeda?

¿El soporte inferior es químicamente compatible?

¿Las grapas concentran corrosión?

¿El conjunto crea condiciones electroquímicas activas?

Si la respuesta material de la cubierta es corrosión acelerada, el sistema no queda absuelto por estar descrito en una ficha técnica. La realidad patológica prevalece sobre la promesa documental.

  1. Comparación con cubiertas tradicionales

La tesis se refuerza al comparar estas patologías modernas con cubiertas antiguas de zinc ejecutadas sobre sistemas tradicionales: cama de yeso, madera, papel intermedio simple u otros soportes históricamente empleados.

Muchas de esas cubiertas han funcionado durante décadas sin cámara formal de ventilación. Este dato es esencial, porque desmonta una explicación simplista: el zinc no fracasa por no tener una cámara de aire en abstracto.

El zinc fracasa cuando se le somete a un medio inferior incompatible.

Un sistema tradicional puede permitir una gestión pasiva de pequeñas humedades, absorción temporal, secado progresivo o ausencia de una película impermeable activa contra la cara inferior del zinc. En cambio, determinados sistemas modernos introducen láminas, tableros y fijaciones que alteran de forma radical ese equilibrio.

La modernización mal entendida ha sustituido soportes compatibles por soluciones aparentemente técnicas que, en realidad, pueden comportarse como dispositivos de corrosión.

  1. La corrosión prematura como prueba del fallo de sistema

La aparición de corrosión a los pocos meses y la destrucción total antes del año no son compatibles con una vida útil normal del zinc.

Una ruina tan rápida exige una causa intensa, persistente y próxima al metal. Esa causa no puede despacharse como envejecimiento, ambiente exterior ordinario o defecto anecdótico de ejecución.

Cuando el patrón se repite en numerosas cubiertas ejecutadas bajo configuraciones semejantes, la hipótesis más razonable es que el propio sistema constructivo genera las condiciones del fallo.

La corrosión inferior prematura no es un síntoma menor. Es la firma visible de un microambiente agresivo creado bajo la chapa.

  1. Formulación técnica de la teoría

La teoría puede formularse en los siguientes términos:

  1. El aire húmedo penetra en el sistema inferior de la cubierta.
  2. Las láminas interpuestas, especialmente las de estructura filamentosa o comportamiento retentivo, capturan parte de esa humedad.
  3. La cara inferior del zinc, sometida a variaciones térmicas, favorece la microcondensación.
  4. Las microgotas en contacto con el zinc inician la formación de productos de corrosión.
  5. Estos productos aumentan la rugosidad y la retención de humedad.
  6. El proceso se retroalimenta.
  7. Los tableros prefabricados, cuando son ácidos y se humedecen, aportan un medio químicamente agresivo.
  8. Las grapas y fijaciones concentran el contacto y pueden activar corrosión localizada.
  9. El resultado es una corrosión inferior acelerada, con pérdida de espesor, perforación y ruina funcional de la cubierta.
  1. Alcance de la tesis

Esta tesis no sostiene que todo zinc falle. Tampoco sostiene que toda cubierta sin cámara esté condenada. Sostiene algo más preciso y más grave:

El zinc falla de forma acelerada cuando se instala en sistemas que generan bajo la chapa humedad retenida, acidez, falta de secado y condiciones electroquímicas activas.

Esta precisión es fundamental. El enemigo técnico no es el zinc. El enemigo técnico es el sistema que lo convierte en ánodo de su propio soporte.

  1. Criterios de comprobación

La tesis debe poder verificarse mediante observación y medición. Los datos relevantes son:

  • localización de la corrosión en la cara inferior de la chapa;
  • presencia de lámina bajo el zinc;
  • observación microscópica de la estructura de la lámina;
  • signos de microretención de humedad;
  • presencia de productos blancos de corrosión;
  • estado de grapas y patillas;
  • concentración del daño en zonas de fijación;
  • tipo de soporte inferior;
  • medición del pH del soporte humedecido;
  • tiempo transcurrido entre instalación y aparición del daño;
  • comparación con cubiertas tradicionales no afectadas.

Una teoría técnica no se defiende con autoridad comercial, sino con repetición de hechos observables.

  1. Conclusión provisional

La corrosión prematura del zinc en estas cubiertas no debe interpretarse como una anomalía aislada, sino como el resultado de una incompatibilidad funcional entre el zinc y determinados sistemas modernos de instalación.

La combinación de láminas retentivas, aire húmedo, microcondensación, soportes ácidos y fijaciones metálicas genera un escenario que el zinc no puede soportar indefinidamente. En los casos más severos, ni siquiera puede soportarlo durante un año.

La tesis es firme:

No estamos ante un zinc que falla espontáneamente. Estamos ante sistemas constructivos que fabrican corrosión bajo la chapa.

Y cuando un sistema fabrica corrosión, la ruina no es accidente. Es consecuencia.

  1. Declaración de carácter técnico

Esta tesis nace de la observación directa de cubiertas reales, no de la repetición de fichas técnicas. Se apoya en la lectura material de la obra: chapas desmontadas, caras inferiores corroídas, láminas observadas, soportes analizados, grapas afectadas y patrones repetidos.

La cubierta habla. La corrosión señala. El sistema queda retratado.

A partir de ahí, la obligación del perito no es proteger la comodidad de una metodología extendida, sino explicar por qué el material ha fallado.

Porque si el zinc se corroe, hay una causa.

Y si la causa se repite, hay un sistema.

Y si el sistema se ha prescrito como solución mientras produce ruina, entonces el problema ya no está en la cubierta individual: está en el concepto constructivo que la hizo posible.

No toda inspección de cubierta constituye un análisis patológico. En cubiertas metálicas, y especialmente en cubiertas de zinc, la causa del daño suele encontrarse en la relación entre material, soporte, humedad, fijaciones y sistema de instalación. Cuando esa relación no se estudia, el informe puede tener forma de peritaje, fotografías abundantes y terminología suficiente para vestir el expediente, pero quedar huérfano de explicación técnica. Y el zinc, por desgracia, no se repara con adjetivos.

 © Manuel Álvarez Sandez. Todos los derechos reservados. Este documento recoge investigación, criterio técnico y experiencia pericial propia. Su reproducción, copia, difusión, transformación o aprovechamiento total o parcial sin autorización expresa del autor queda terminantemente prohibida.

GENIAL, REPARACIÓN DE CHAPA DE ZINC CON MASILLA Y MANGA PASTELERA.

Cada cierto tiempo aparece en internet algún iluminado que decide enseñar  “como se repara  una cubierta o un remate de zinc… y ahí lo tienes: bote de masilla en mano, sonrisa de tutorial y una buena dosis de cara dura. Si existiera un ranking mundial de las chapuza, esta práctica sería campeona indiscutible.

El zinc no perdona a los incompetentes

El zinc es un material serio, noble y exigente. Se trabaja con plegados, engatillados y estañados. Cuando toca reparar, con soldadura a estaño. ¿Por qué? porque así se garantiza estanqueidad, durabilidad y oficio.

Pero claro, como el estaño requiere de aprender a practicar y dominar la técnica, más de uno se rinde y abre el bote de masilla. Untan como  quien unta mantequilla, solo le falta la manga pastelera, y hala: “Problema solucionado”. Eso sí, hasta que llueve y la cubierta empieza a filtrar  como un colador. Entonces el cliente descubre que ha pagado por una farsa con fecha de caducidad.

Lo que en realidad consigue la masilla

Ocultar la incompetencia

– Acelerar  la ruina de la cubierta : el zinc se mueve, la masilla se raja

– Dar falsa seguridad al propietario, que cree que su problema está resuelto.

– Convertir una avería puntual en un destrozo generalizado.

En resumen: La masilla no repara, la masilla engaña.

Lo peor: se difunde como ejemplo

Y como desfachatez no tienen límites, estas “Obras maestras” de la cutrez se graban, se suben a redes y se difunden con si fuera la panacea. Tutoriales que debería titularse: “Como destrozar una cubierta en 5 minutos”

Rotura en la chapa de zinc
preparación de la pieza de relleno
colocación de la pieza de relleno sobre la masilla
El operario tiene la cara dura de compartir su éxito

¿Y las asociaciones?

Silencio absoluto. Ni un comunicado, ni una denuncia, ni un mísero “esto no se hace” ¿Será que el gremio prefiere mirar hacia otro lado mientras el oficio se degrada con esas aberraciones?

Conclusión ( con toda la crudeza)

La reparación de cubierta o remates de zinc con masilla no es una reparación: es una estafa descarada. Una práctica que degrada el oficio, destroza al material y engaña al cliente.

Quien lo hace carece de escrúpulos, no merece llamarse profesional. y quien lo publica con orgullo debería figurar el el museo universal de la chapuza, con un cartel bien grande: “Ejemplo de lo que jamás debe hacerse”

El zinc se respeta. y respetarlo significa estaño, conocimiento y oficio. Todo lo demás es basura disfrazada de solución.

Manuel Álvarez

Nota: Las imágenes han sido tomadas de la red linkedin: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7371407131532550144/?commentUrn=urn%3Ali%3Acomment%3A(ugcPost%3A7371267849677471744%2C7372563375425396736)&dashCommentUrn=urn%3Ali%3Afsd_comment%3A(7372563375425396736%2Curn%3Ali%3AugcPost%3A7371267849677471744)

   

PROBLEMAS QUE PUEDEN ACUSAR LAS CUBIERTAS DE ZINC

INCOMPATIBILIDADES DE LA CHAPA DE ZINC CON OTROS MEDIOS.

Si pedimos asesoramiento sobre el funcionamiento o comportamiento  de la chapa de zinc, muy poco, poco o nada nos van a decir sobre las contrariedades y para mas inri los facultativos, en su mayoría,  tienen la única información que les llega desde dossieres partidistas enmascarados en algún caso con eso del D.I.T. (documento de idoneidad técnica)
Cuando demandamos información sobre el comportamiento del zinc, Más bien nos van a hablar de lo excelente que es el material, de que sumándole algunos adyacentes, de parte,  contaremos con una cubierta eterna. Ya,ya.
¿Por qué fracasan las cubiertas de zinc hechas en unas condiciones determinadas que se conocen? 
Es curioso, pero se ha llegado a convencer de tal forma a facultativos  que algunos son capaces de proyectar cubiertas con escasa pendiente, atreviéndose a aseverar que cubriendo con chapa de zinc se asegura su impermeabilización, para eso también se atreven a decir que se deben de hacer las chapas de una sola longitud sea la que sea y para ello se basan en que algunos folletos expresan que las chapas se pueden hacer hasta de 12 metros de longitud y para asegurar aún mas se las debe de dotar de una lámina que va a cumplir dos misiones, la de “procurar una cámara de ventilación y a las vez servir como impermeable en el caso de que haya filtraciones.
Tratándose de personas de recursos, se supone que disfrutan de  conocimientos de física, pero aún siendo limitados en la materia, la simple lógica les podría aunque solo fuese disuadir de que es un error instalar chapas de más de entre 5 y siete metros. Pero bueno, siempre queda el recurso de la lámina, que “también es impermeabilizante” el caso es que si no llega la anchura de la carretera pues vamos por el arcén hasta “pegar la leche”.   Este no es un artículo científico, por eso me voy ahorrar vocabulario al respecto. Solamente decir que chapas de 7 metros de longitud en adelante corren serios riesgos de roturas y está demostrado, sí, la información es veraz. 
Si una estructura de cubierta no tiene pendiente suficiente, pues no se pone zinc y asunto concluido, que el zinc no lo puede todo, no se puede sufragar la escasa pendiente haciendo las chapas más largas. 

Cada fabricante   tiene estudiada su mejor fórmula para conseguir el objetivo que es que su producto sea el más demandado. Hablan de cubiertas frías, cubiertas calientes, zinc de diferentes características. Un amplio surtido de variedades que no deja margen a la indecisión. Es decir, que toda la información está maquinada para hacernos convencer de que siguiendo escrupulosamente las  recomendaciones vamos a obtener magníficos resultados. La realidad es muy distinta.

No hay prácticamente límites para   realizar cualquier tipo de cubierta con chapa de zinc, existen soluciones para todo, el caso es que la cubierta lleve zinc y a poder ser de la marca interesada.  La chapa de zinc para comercio, para cubiertas, se fabrica en unas condiciones y normas determinadas pero, cada fabricante parece ser que le da su toque particular y el de su casa siempre supera a los demás. En definitiva, que nunca nos van a decir que el zinc puede resultar ruinoso en breve periodo de tiempo, que puede corroerse, romperse, degradarse etc, etc, a consecuencia de elementos tales como los soportes inadecuados.   

No puede decir este autor   que el zinc no sea material apto para su utilización en cubiertas, es más, lo defiendo  como optimo y de muy buenas prestaciones. Pero siendo perfectamente servible, realizándose trabajos al dictado y consejos de fabricantes  ¿ por qué llegan a arruinarse muchas las cubiertas, por qué acusan diversidad de patologías que desembocan en imposibilidad de arreglo definitivo?

Tenemos  la magnífica oportunidad de comprobar resultados muy adversos que  llegan incluso a la ruina total de la cubierta, es decir, sin  ninguna  posibilidad de poder ser arreglados. Nuestras investigaciones nos llevan con  certeza al  origen de las patologías que venimos encontrando.
Por absurdo que parezca, tras una cubierta ruinosa, yo sigo  utilizando  la chapa de zinc para arreglar  la misma cubierta. Con esto queda despejada nuestra confianza, por el momento,  en la chapa de zinc y su empleo en cubiertas.

Al hilo de los resultados adversos; se da la circunstancia de que a la hora de pedir explicaciones sobre ciertos comportamientos, nadie sabe dar las convincentes explicaciones. Pongámonos en el caso: Una cubierta presenta cualquier anomalía, lo inmediato es una reparación exenta de la más mínima explicación. Reparaciones que por sistema se realizan sin darle la menor importancia y así se utilizan mayormente engrudos de masillas, siliconas o cualquier cosa que pueda pegarse a fin de tapar la grieta. Es decir, no se analiza el porqué se produjo la grieta, por tanto no se puede predecir el alcance final.
El deslumbramiento de tener una cubierta de zinc como algo de incuestionable calidad, ya que así nos lo han vendido,  conlleva a la comodidad, muchas veces confusa, de pesar que tenemos algo  inmaculado que de ningún modo nos va a acarrear problemas,   no siempre es así. La confianza nos descuida de hacer cualquier tipo de exploración o visualización de mantenimiento hasta que llega la sorpresa.

La chapa de zinc únicamente va a acusar defectos derivados de una mala ejecución, de incompatibilidades con los adyacentes y los menos causados por elementos que pueda portar la atmósfera y así definimos: mala ejecución como falta de oficio o incuria a la hora de ejecutar los trabajos. Incompatibilidades como contacto  de la chapa de zinc con elementos que van a provocar interacciones o formación de pilas en las que el zinc actúa como ánodo, elementos que pueda portar la atmósfera como ácidos volátiles orgánicos que depositados sobre la chapa interaccionen con ella provocando la corrosión.
Las consecuencias de los defectos mencionados son siempre la perdida, por zonas, de la impermeabilidad de la cubierta. En cualquiera de los casos, las patologías son de avance muy lento y comienzan por microscópicas fisuras, picaduras roturas que van a permitir tímidas filtraciones de agua que se suelen quedar custodiadas en las láminas que nos suelen recomendar, es decir, que no nos preocupan ya que ni las conocemos. Estas micro patologías van a iniciar un proceso de desgaste en la chapa progresando en aumento permitiendo cada vez más paso de agua, la que llega a vislumbrarse en el interior de las habitaciones. Sucediendo esto comienza el calvario de las reparaciones, que se irán sucediendo hasta terminar asumiendo la retirada de la cubierta ya que nadie sabe o quiere decir que pasó. El instalador que si el Arquitecto, el Arquitecto que si el fabricante, el fabricante que si el instalador. Todo son excusas con tal de no asumir que se hizo una mala planificación y se realizó la cubierta de forma inadecuada . En la mayoría de los casos se tiene que cargar con el daño el mismo que lo sufre, es decir, la propiedad. 

la chapa de zinc reúne todas las características de servivilidad si se instala siguiendo las recomendaciones de quien lo vende o instala ¿qué motivos le llevan a la ruina? si existe el daño existe la causa,  por tanto  se tiene que conocer  y darla a conocer a riesgo de lo que ello conlleve.

Por los datos que tenemos, contamos con  la certeza de la incompatibilidad de las chapa de zinc con algunos elementos muy utilizados en las cubiertas. Tengamos en cuenta del escaso grosor de la hoja de zinc, se vienen empleando grosores mayormente de 0,65 mm. Cualquier merma de masa que se provoque en la chapa, debilita sustancialmente su resistencia. Si hablamos de corrosiones, hablamos de mordeduras que con su solo inicio, por el escaso grosor de la hoja,  pueden ser suficientes para originar una pequeña perforación. Evidente que a más grosor más tardanza en la perforación, entendiendo así que el grosor no exime de las incompatibilidades, en cualquier caso en raras veces se va a llegar a un grosor máximo de 0,8 mm.

Entre las más destacadas patologías nos encontramos las corrosiones. Hemos escrito multitud de artículos en la línea de las corrosiones en la chapa de zinc y porque se producen. Cierto es que los orígenes de las corrosiones pueden ser distintos pero siempre prima la incompatibilidad.

Hay algo que llama la atención:  Recomiendan que el zinc ha de tener una cámara de aire interior que  se procurará con las más variopintas láminas, algunos la mencionan como imprescindible, llama igualmente la atención que se promocionen las láminas adornándolas de majestuosidades, bueno que si no llevase lámina no pasaría nada, ya que existe zinc acabado por su parte interior con film que aseguran con absolutas garantías. A todo esto se las llama cubiertas frías, calientes y no sé si estarán en marcha las templadas. El caso, y ya lo comente, es que para el que lo vende, el zinc no tiene límites.  Si no se pone la lámina, que vale una pasta, hay que poner el zinc con film interior que también vale una pasta. Todo esto se traduce, a mínima reflexión, que es sabido que en la parte interior del zinc, en la cámara oculta,  algún fenómeno se produce y de no protegerse  adecuadamente la chapa se arruina y claro, proteger adecuadamente la chapa aporta muy buenos beneficios económicos a quienes la venden , ya que sus láminas son las mejores y al instalador le reportan  un buen repunte. ¿y si dijésemos que otrora no se conocían las láminas, que hacían cubiertas desde la absoluta austeridad,  sin sofisticados artilugios y que las cubiertas duraban más que las de  ahora? Ellos, nuestros predecesores,  instalaban zinc natural sin más y ahí están aún sus obras, eso sí, procuraban un buen soporte, un soporte compatible y se cuidaban de hacer excelentes soldaduras de estaño ya que no conocían las masillas, masillas   hasta tal punto empleadas  que forman parte del atuendo de muchos instaladores que han cambiado el soplete de estañar  por la máquina de aplicar masillas.
El zinc, demostrado está que es incompatible con los ácidos, también con las bases  y ahí está una de las claves.

Nota: Se prohíbe el copiado o difusión de este articulo e imágenes sin permiso por escrito del autor.

Manuel Álvarez

SOLUCIÓN A UNA CUBIERTA DE ZINC EN MAL ESTADO

ANTES DE DISPONERSE A REPARAR EN UNA CUBIERTA DE ZINC, SEA DE LA GRAVEDAD QUE SEA,  HAY QUE ESTUDIAR RIGUROSAMENTE LA PATOLOGÍA QUE OBLIGA A LA REPARACIÓN Y PLANIFICAR UNA INTERVENCIÓN , SI ES QUE LA HAY, ACORDE CON LA NECESIDAD PRESENTE O FUTURA.

NUNCA, JAMÁS  SE DEBERÍA PREMITIR REPARAR UNA CUBIERTA DE CHAPA DE ZINC CON TELAS, MASILLAS O PINTURAS SEAN DE LA CALIDAD QUE SEAN.  CASI SIEMPRE ESTE ES EL PRINCIPIO DEL FIN DE LAS  CUBIERTAS DE ZINC.

Es cada vez más frecuente ver cubiertas de zinc que con pocos años de vida manifiesten degradaciones,  de las que nos damos cuenta cuando vemos humedad dentro de la edificación  o persisten humedades que presuntamente ya se habían controlado. Se dan casos  en los que se ven esparcidos por el suelo pequeños trozos de zinc . la primera pregunta sería ¿ por qué se degrada la cubierta ?  la segunda ,  ¿Tienen remedio, se pueden reparar las cubiertas de zinc de forma eficaz?.

El primer episodio es que nos salta la alarma   cuando vemos humedad en el interior del edificio, generalmente en los techos, humedad que se puede manifestar de formas muy diversas,  manchas amarillentas que se van tornando en marrones para pasar a negro. En las paredes se presentan en forma de lágrimas que se van extendiendo hacia el suelo,  todo acompañado de un olor desagradable a moho.
Muy diferente es cuando se produce la gotera, en este caso veríamos directamente una sucesión de gotas de agua que se  desprende del techo o chorretones que bajan por la pared.
A menos que se trate de una circunstancia extraordinaria, siempre precederá la mancha de humedad a la gotera. las manchas negras significan la descomposición o putrefacción de elementos de construcción, al principio,  se originan después de entradas de humedad cíclicas muy tenues  que,  quedando custodiadas por los materiales de fábrica los irán descomponiendo o corroyendo,  emergiendo  así como múltiples manchas de moho polvorientas una vez secas, en las habitaciones  suele reinar un olor característico a humedad y descomposición de vegetales. 

(Es de tener en cuenta las  consecuencias negativas para la salud que puede acarrear la humedad en las habitaciones)

En medida que las humedades van avanzando , si no se ha puesto remedio, la superficie de las manchas aumenta considerablemente, pudiendo llegar a cubrir buena parte de techos o paredes, incluso se puede manifestar en el suelo. Una vez cesan las filtraciones, aún produciéndose gotera, parte del agua, sino toda, quedará custodiada en los elementos de construcción, terminará vaporizándose lentamente y se condensará entre los  elementos, Al descomponerse los elementos se originan esas manchas del color característico ya citado.

Se presenten como se presenten las manchas, lo cierto es que son de humedad y ella tienen que venir de algún sitio y es así cuando llegamos a darnos cuenta de que algo  puede estar  pasando en la cubierta.

Lo peor en una cubierta de zinc es cuando se empiezan a producir esas filtraciones   ínfimas, que ni vemos ni nos imaginamos. Aquí es cuando entra en juego la función de los complementos, las láminas, los tableros u otros elementos que se suelen poner para por si acaso. Bien, pues llegado el caso del por si acaso, resulta que los elementos son los que sufren, los que se degradan, los que ocultan y los que pueden terminar destruyendo la cubierta. 

Ya sabemos que se suelen recomendar láminas con una falsa seguridad. Pues si por algún motivo dejase de funcionar la cubierta, ahí está la lámina que, entre otras cosas va actuar como una “segunda cubierta”. Falso, todo falso, la lámina puede sacar de algún apuro pero nunca, nunca actuar como un cubierta de perpetuo.

Tenemos que quedarnos con este dato; si fuésemos capaces de ver cuando la cubierta permite filtraciones por el motivo que sea, el elemento impermeable existente sería perfecto ya que puede evacuar el agua ¿hasta donde?, el caso es que la desplazará del punto de origen hasta otro punto cualquiera. Lo de que cuando se producen filtraciones el agua llegue hasta los canalones o fuera de zonas de riesgo, se antoja casi, por no decir imposible imposible. Claro que las láminas pueden servir de remedio en tanto no se acomete la reparación,  pero el inconveniente está en que no sabemos si hay filtraciones ya que las láminas ocultan,  reciben esos pequeñas cantidades de agua que nos hacen creer que la conducen hasta los canalones y no es cierto.  Son, al principio, cantidades muy pequeñas que se pueden quedar en la periferia del punto de entrada.  Cuando se produce un desajuste en la cubierta, el inicio de filtraciones puede llegar a ser microscópico e irá avanzando a lo macroscópico, las entradas de agua serán cada vez más caudalosas y transitando por las láminas, antes de llegar a los canalones, desembocaran en multitud de puntos en los que las láminas están perforadas por las grapas de fijación y es ahí en sonde se empieza a producir la oculta ruina que   la veremos cuando nos salte la alarma de ver las humedades en el interior. 

la triquiñuela está en que,  las láminas bajo la chapa de zinc nos van a privar de conocer que la cubierta da problemas hasta que ellas mismas los den o los haya originado   y esto hay que explicarlo bien. 

 Una cubierta de chapa de zinc es fiable, por tanto sobran los complementos  impermeabilizantes.  la chapa de zinc unida a una instalación eficaz  tiene que rendir. Eso de poner algo “por si acaso” ya genera alguna duda, se está concibiendo  de antemano que el zinc puede  fallar.  Es como si nos compramos una gabardina  de última moda,  y como complemento nos ponemos un impermeable antes de la gabardina  por si cala esta última, no tiene sentido. Tampoco estamos en contra de que se ponga algún complemento, eso sí, ¡Ojo con lo que se hace! ya que esos complementos pueden ser  los que destruyan el zinc u otros elementos de soporte.

Está comprobado y sentenciado,  que en muchos casos, por no decir la inmensa mayoría,   los complementos son los que degradan los soportes y arruinan  la chapa de  zinc.

Muy importante; veamos: generalmente, cuando  la chapa de zinc permite la filtración es más bien por leves roturas, por algún desajuste o por picaduras localizadas.  Cuando por cualquier de estas causas  se inician  filtraciones , empiezan siendo muy ínfimas, se traducen en leves gotas de agua que muchas veces ni se separan de la cara interior de la  chapa, evaporándose contra la misma dejando un pequeño residuo de hidróxido. Claro, es imposible que esto se sepa, ya que no hay ninguna alarma que nos los indique ni ningún indicio de dominio profano por el que se pueda  deducir que algo está pasando. (Me paro aquí para decir que; cuando se producen roturas,  o picaduras, suele ser mayormente porque la cubierta ya nació viciada, y está interaccionando desde el primer día con elementos incompatibles, por tanto, me permito decir que es muy recomendable que un experto en cubiertas audite la cubierta no más allá de pasados los dos primeros años de vida, el experto, por su ciencia empírica ha de saber si la cubierta presenta algún síntoma )

Reparaciones con masillas que dan lugar a la corrosión de la chapa
Chapas destruidas a causa de la corrosión (Instalación y reparación deficientes)

Precisamente, esas pequeñas grietas, o picaduras que comienzan siendo casi microscópicas van a ir aumentando a consecuencia de las corrosiones que en ellas mismas van a ir generando,   esos pequeños residuos de hidróxido que he mencionado,  van aumentando y quedando atrapados entre la cara interior del zinc y las láminas, empezándose  generar una masa de carbonato que ella misma interacciona de forma electrolítica con la chapa llevándola a la destrucción total hasta el punto de hacerla desaparecer.

Explicado por encima uno de los principales episodios que pueden ocurrir en una cubierta, llega la pregunta. ¿EXISTEN SOLUCIONES ?  Si se acude a tiempo, hay muchos casos en los que se puede dar solución. Aunque aquí también tengo que mencionar que muchas veces acudiendo a tiempo, si no interviene un experto, más que solucionar se puede  agravar el problema.

cuando se detecta algún desajuste en la cubierta de zinc, ha de ser un profesional quien estudie debidamente la solución y trabaje con los materiales adecuados, es decir ZINC Y ESTAÑO.

POR MUCHAS EXCELENCIAS QUE SE LE ATRIBUYAN AL ZINC, ES SUSCEPTIBLE DE ALTERACIONES COMO CUALQUIER OTRO ELEMENTO.  HEMOS DE SER CONSCIENTES QUE SE TRATA DE UN METAL Y POR TANTO SOMETIDO A REACCIONES PROPIAS CONOCIDAS. POR AÑADIDURA, LA CHAPA QUE SE EMPLEA ES DE POCO GROSOR, CUALQUIER MERMA QUE TENGA, SI NO ES RECOMPENSADA POR MATERIAS PROPIAS QUE GENERA EL ZINC, PUEDE GENERAR ALTERACIONES IRREVERSIBLES.

En aquellos casos que con un estudio minucioso se pudo planificar una solución ideal, acude el atrevido el alquimista con sus productos fantásticos ( telas, pinturas, amalgamas ) y a la porra la cubierta, lo peor es que se llevan una pasta por hacer un mal trabajo. (veamos unas imágenes en la que en un conjunto de cubiertas, dos se pueden mantener, sin embargo a una no se llego a tiempo, precisamente por haber utilizado productos inadecuados)

Una de las cubiertas exigía de su cambio total. Se planifico el soporte adecuado. las otras cubiertas se pueden mantener.
Cubierta reparada, realizada nuevamente con chapa de zinc sobre un entablado de madera de pino

Pese a quien le pese, Una cubierta de zinc no se puede reparar en ningún caso con telas, con pinturas ni con masillas. Una cubierta de zinc se repara con zinc y estaño. Bien se sabe que reparando con MATERIALES INADECUADOS  los problemas se van sucediendo años tras año, hasta que se llega a la desesperación y es entonces cuando el agraviado entra en desesperación y empieza a documentarse. En la mayoría de los casos, el único remedio es la retirada total de la cubierta asumiendo íntegramente los costes, con pocas posibilidades de reclamación.  

Manuel Álvarez

PREOCUPACIÓN POR LOS CERRAMIENTOS EN CONSTRUCCIÓN

Ha tenido que suceder.

Vaya por delante que lamento  lo sucedido en Valencia.

Una desgracia abre los ojos y pone en movimiento a los responsables de la construcción, facultativos, técnicos, fabricantes, comerciales, Colegios profesionales, docentes de arquitectura  etc, etc.
Estamos mentalizados de eso que se llama eficiencia energética. Se recomienda, casi se obliga y no sé si hasta se llega a financiar. Para lograrla contribuyen eficazmente los aislamientos. Hay que envolver los edificios, aislarlos al máximo y las empresas que están alerta  pronto inundan el mercado con  productos que a base de marketing introducen de forma masiva. Barreras de vapor, láminas, impermeabilizantes y aislamientos que lo pueden todo hasta incluso le tribuyen ser impermeables. ¿ y eso de las fachadas ventiladas qué? .  Hay que envolver  , hermetizar  al máximo  para conseguir el mayor ahorro de energía,  y no hay quien se dé cuenta de que se pueden conseguir auténticos hornos si ocurre un imprevisto.
¿Cómo los estudios científicos de materiales de construcción no prevén resultados a posteriori, cómo no son capaces de adelantarse al resultado del laboratorio natural? resultados tan graves como que llegue a arder en tiempo record todo el envolvente de un edificio o varios sumados por ser inflamables los materiales empleados. Eso sí, cuando suceden las desgracias no falta quienes opinen y den consejos. ¿en dónde estaban o están esos que se pronuncian cuando se emplean los materiales, nadie se dio cuenta, nadie se atreve a pronunciarse? Tenemos sobrados medios para adelantarnos a los resultados de los materiales, incluso nos serviría la lógica o el sentido común.

Cuando ocurre la desgracia que se podría repetir  despierta la pregunta ¿Y a partir de ahora qué?

Pues a partir de ahora es cuando entran en juego los famosos “expertos” deambulado por los medios, lucubrando y repartiendo razonamientos. Es decir, qué hasta ahora nadie se ha dado cuenta de la vulnerabilidad y peligro de esos y otros materiales. Que pena de docentes, científicos, técnicos y estudiosos, que incluso algún catedrático de arquitectura se atreva a salir en los medios opinando sobre algo tan grave que se ha estado recomendando como eficiente, cuando lo que tenían que haber hecho era investigar el material en el momento que se puso en el mercado, analizando o simplemente tirando de lógica. ¡ LOS MATERIALES INFLAMABLES ARDEN, SON VOLATILES Y SIN EMBARGO SE HA PERMITIDO PONER MILES Y MILES DE METROS CUADRADOS EN CERRAMIENTOS Y FACHADAS!! ¿ Y AHORA QUÉ? Sería muy apropiado que se pronunciasen esos que editan los documentos DIT por ejemplo. Esos que tanto se preocupan por la eficiencia energética que no se han dado cuenta de que envolver las edificaciones con esos ciertos materiales supone más de un peligro. Ahora que saltó la liebre se ponen a buscar que hacer, que puede suceder con las edificaciones envueltas con materiales inflamables. No se han vuelto inflamables con el tiempo, no, son altamente inflamables desde su fabricación , pues a la vista está.
¿Y ahora qué ? hay que ser rigurosos, lo que ha sucedido puede volver a suceder, solo hace falta el iniciador, el combustible sigue estando ahí.

Manuel Álvarez

CAMBIO DE TONALIDAD EN LA CHAPA DE ZINC

UNA VERDADERA ODISEA , DECIDIRSE POR UN ACABADO U OTRO EN LA CHAPA DE ZINC

Hay que empezar por decir que los fabricantes nos tienen absolutamente confundidos con su interminable paleta de colores (acabados en la chapa de zinc). Es tal la propaganda de unos y otros que hasta hacen creer que la calidad del zinc va en sintonía con el nombre propagandístico, puro marketing, con el que identifican las tonalidades. Ejemplo: Muchos  creen que  en  el zinc al  cuarzo, otros en el zinc al grafito,  etc, etc, uno por ser de color gris y otro de color negro, ya no digamos de otros nombres, que no se entienden de donde pueden salir ni que significan, al final  todo una pantomima. Es preciso saber que   solo se trata de una tonalidad  superficial que dependiendo del pigmento se logra un color u otro. Sí, por muchas vueltas que les den, es una aplicación superficial aplicada una vez el zinc laminado, vamos que como si de pintar la chapa de un coche se tratase, aunque con otras características. Solo hay que preguntar si está garantizada la tonalidad del zinc en el tiempo, nos van a decir que si, pero no nos lo va a certificar, es que ni tan siquiera aseguran una igualdad de tonalidad si se piden partidas diferentes.

Nos hemos encontrado con casos en los que pasados unos, pocos años, zinc de color negro en origen se ha tornado en gris, con el de color gris no hay que decir nada  ya que el zinc natural va a adquirir ese color final, con otros coloridos ya lo explicamos en adelante.
Científicamente está  demostrado que el zinc, a la intemperie, torna a adquirir su tonalidad característica, es decir, la que adquiere si se utiliza chapa simple, el de siempre, sin ningún tipo de acabado superficial. El caso es que el zinc, se ponga como se ponga es zinc y la pintura lo único que hace es satisfacer la vista, bueno y hacer aflojar los bolsillos. No hay que perder de vista que el precio final del zinc, por eso de resultar más atractivo, resulta también mucho más caro por ir pintado. Un dato importante. la mayoría de nuestros peritajes surgen en cubiertas de zinc “pre patinado”, ¿por qué será?

Casi siempre que nos disponemos a realizar una cubierta de zinc, se nos hace   la misma pregunta. ¿cómo va a ir variando el color del zinc ?. ¿Cuánto tiempo va a durar ese color natural característico blanco agrisado con viso azulado y lustre metálico intenso?  Respuestas inconcretas pueden conducirnos a la elección de un zinc prepatinado para salvar esa transición obligada que va a ir sufriendo el zinc. Sin duda, el zinc “pre-patinado” ofrece una apariencia visual totalmente diferente, más homogénea. Llega a obra provisto de un film, que no con poco trabajo   una vez instalado se retira, ofreciendo un aspecto espectacular que casi justifica el elevado precio.
El que el zinc sea “pre-patinado” no garantiza la perpetuidad ni tan siquiera la homogeneidad del color, ni exime al metal de ulteriores reacciones por mucho que nos lo aseguren, pues los resultados que vamos viendo en nuestras investigaciones  nos confirman  las preocupantes alteraciones que podemos razonar. Pero el objetivo de este artículo es el explicar como se va tornando el color de la chapa en el tiempo, y.
 

HE AQUÍ LA RESPUESTA

Ese color brillante va a permanecer muy poco tiempo, en algunas atmósferas pude cambiar el color en  horas coincidiendo con la noche,  así se puede entender de que el proceso sea más o menos largo va a depender de la atmósfera reinante y de los contaminantes reactivos que porte, en cualquier caso es más cuestión de días,  que de meses o años como algunos aseveran.

Entre muchas otras, tiene esa propiedad el zinc de que en contacto con el aire seco él  conserva su color y  brillo a la temperatura ordinaria; en el aire húmedo se cubre de una película gris, que preserva a las capas inferiores de ulterior oxidación. Esta película está formada por una mezcla de hidróxido y metal; al cavo de algún tiempo toma  color blanco por la acción del ácido carbónico, formándose carbonato bárico hidratado, este se adhiere bien pero es soluble en el agua que contenga anhídrido carbónico y amoniaco. La oxidación del zinc es tanto mayor cuanto  más grosera   es su estructura cristalina.

Como producto secundario se forma peróxido de hidrógeno. El aire en movimiento oxida más el zinc que el aire en reposo. Según la proporción de gas carbónico que contenga, el aire húmedo actúa con distinta intensidad; la acción es más enérgica en presencia de gas sulfuroso.

Curiosamente ya W.H. Seamón  investigo sobre este proceso de transformación dictaminando que el mismo zinc resulta protegido por la capa que en él se forma por la acción del aire, parece que esta capa hace al zinc muy resistente aún para el agua que contenga 0,5 gr. de anhídrido sulfuroso o de anhídrido carbónico por litro.

En atmósferas contaminadas, el hidróxido de zinc formado inicialmente reacciona con los contaminantes para formar sales básicas. Estas sales se van formando por zonas y aumentando progresivamente hasta unirse todas ellas dando lugar a esa capa protectora que protegerá la chapa.

En las dos imágenes anteriores vemos la primera que se corresponde a zinc natural, la siguiente a zinc pre-patinado.

Podemos deducir que el proceso de cambio de color en la chapa  es relativamente corto. En algunas zonas geográficas el cambio de tonalidad se puede producir en un par de días siempre que se coincida con la atmósfera adecuada. En cualquier caso el zinc natural  va a dejar su brillo en tiempo muy breve.

En las imágenes siguientes podemos ver, además de otros fenómenos, como cambia radicalmente el color de la chapa de zinc. La imagen de la derecha nos muestra una chapa que  en origen era de color negro, color que aún sigue conservando en su parte interior, todo lo contrario a la exterior que no se diferencia si en origen fue natural o de color negro. Resultado más llamativo vemos en la imagen de la izquierda, en este caso la chapa era de color rojo, de manera, a primera vista, inexplicable se va desprendiendo  del pigmento dejándose ver el color natural. Se da la circunstancia de que en la cubierta que se puso chapa con este acabado rojo o granate, se hizo una secuencia de coloridos diferentes con otras chapas de tonalidad gris, verde y alguna más. Curiosamente, todas las chapas presentan el mismo estado de decoloración y no solo eso, lo más lamentable, la cubierta requiere de su recogida.
Parece que este zinc nadie lo fabricó y ningún técnico da explicaciones de como pueden suceder tales cosas. Nosotros si sabemos y así lo hemos explicado, porqué hubo esas pérdidas de color y llega el zinc incluso a la corrosión. 

chapa de color negro, después de unos años, en origen era como vemos la parte interior

 

estado de chapa pigmentada pasando 10 años
Chapa que fue de color rojo, véase el estado después de 10 años

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para evitar este proceso visual de cambio de tonalidad se suele acudir a la elección de chapa pre-patinada de nombres comerciales conocidos,  a priori no tienen más que  un color diferente desde el inicio, a parte del precio significativamente  mayor, el color ,similar al que la chapa de color natural va a adquirir en breve plazo de tiempo. Nos referimos siempre a pre-patinados que se asemejan al  color final del zinc natural, las demás ofertas de colores tienen otro comportamiento si bien la tendencia hasta ahora es la de ir perdiendo el pigmento, así lo podemos observar en la imagen siguiente.
Podemos observar otra imagen, un zinc pigmentado del que es difícil deducir el color  se intuye que fue de tono rojizo. Lo que   si sabemos que no es natural.
Han pasado a penas 10 años y  vemos claramente   como va desapareciendo  parcialmente  el pigmento dejándose ver el color natural  . De esta forma, el zinc empieza con su proceso natural e ira manifestando chorretones blancos sobre la chapa, terminando por presentar una tonalidad más bien desagradable, es decir,  no teniendo nada que ver con esa tonalidad perpetua que se le presumía cuando se instaló. Por otra parte, estas alteraciones pueden acarrear algunas consecuencias más graves que la simple perdida de color. En algún otro artículo hablamos de las patologías que pueden devenir a consecuencia de la pérdida deshomogeneizada del pigmento.

la siguiente imagen corresponde a la misma cubierta de la que se extrajo la muestra de la imagen anterior. En esta última se ve claramente la diferencia de tonalidades cuando va desapareciendo el pigmento. 

 Nota: todos los artículos y publicaciones que se hacen en la Página Web de Cumalsa, S.l. proceden de sus propias investigaciones tanto de campo como de informaciones recopiladas de diferentes textos asociados con la materia. Por lo que están amparadas por derechos de autor.  Se prohíbe  el copiado o la difusión por otro cualquier medio sin permiso expreso del autor.

M. Álvarez

UNA CLASE MAGISTRAL

MAGNÍFICA EXPERIENCIA.

En clase teórica

El pasado día 28 de octubre tuve la magnífica experiencia de impartir una clase sobre el comportamiento de las cubiertas de zinc, cobre y plomo a un alumnado de excepción. 35 alumnos arquitectos, arquitectos técnicos, restauradora, constructor y lo más relevante DOÑA MARÍA LUISA GIL,  INMARCESIBLE, PREMIADA ARQUITECTA, que a iniciativa propia quiso escuchar 5 horas a este humilde profesor. A la par asistió el también premiado y director, arquitecto DON ÁNGEL PANERO PARDO.
Tengo que destacar la participación del fabricante  ELZINC, siempre en disposición de colaborar poniendo a disposición su material  sin reservas
La clase de contenido basado en la ciencia empírica,  en la que los alumnos pudieron conocer las excelencias  de los metales y su comportamiento en el tiempo, así como obtener datos inéditos  de ingeniería forense aplicada a los metales para poder anticiparse a sus resultados adversos cuando a ellos se les condenan por impericias.

Demostración práctica

Todo un éxito. A buen seguro, lo aprendido, servirá a los asistentes, como a los de otros años, a realizar cubiertas  con acierto y duraderas. De esa forma los materiales ofrecerán perpetuamente la belleza que portan sin verse enturbiados.

Manuel Álvarez

UNA JOYA A 25 METROS DE ALTURA

 

TORRE DEL CÓNSUL EN PUIGCERDÁ.

imagen cedida por Pobles de catalunya

una Pirámide hexadecagonal  de 4.50 metros de altura inscrita en un círculo  sobre el que se asienta su esbelta  estructura de madera perfectamente  estudiada para descansar sobre ella una mimada cobertura de zinc natural  realizada de forma artesanal .
166 piezas de zinc natural, ninguna igual, todas ellas cubren cada uno de los 16 lados que embellecen la torre que como un  “minarete” adosada a la mansión  se eleva  desde el suelo hasta alcanzar los 25 metros de altura.
Si el diseño de la instalación del zinc es totalmente singular, no menos merito tiene el ornamento de remate que la corona. Para este remate se utilizo el mismo zinc y se diseño sobre la marcha sin tener en cuenta ningún referente, por eso se puede  presumir de que es único .
La torre ya contaba con cubierta de zinc desde su origen  que se data en 1884, algunas reparaciones se habían efectuado, pero las maderas estructurales  no soportaron más tiempo las cíclicas entradas de humedad que transmitían los múltiples clavos que fijaban el zinc.

El deterioro era tal que hubo que reponer íntegramente todas las piezas de madera  estructurales reconstruyendo de nuevo la torre. Eso permitió  diseñar una forma de instalación diferente, destacando  con aristas los 16 lados que la forman, logrando así un preciso  relieve perceptible desde cualquier ángulo y longitud que se la mire.
¡¡UNA AUTÉNTICA JOYA!!  De la que presumimos haber diseñado y realizado siempre con el beneplácito de su propietaria Myríam  , directora de decoración  Marta y personal de ayuda.
Cambiado totalmente el estilo original, la torre se debería de llamar ahora  TORRE DE MYRIAM, pues  si  la construcción de la edificación se circunscribe al capricho de un Cónsul, no menos interés  emocional tiene el empeño de restauración de la nueva propietaria . Si uno la hizo para lugar de descanso, la nueva propietaria la restauró  en honor a su padre.  Eso me movió a  darle singularidad.

Hasta la capital de la comarca de la Cerdaña habrá que desplazarse para contemplar directamente la mansión que allá por 1884 mando construir D. Germán Schirbech, Cónsul de Dinamarca en Barcelona.  Entusiasmado  el Cónsul de la Villa de la Cerdaña , para sus veraneos,  encargó el proyecto de una  mansión al arquitecto  Salvador Viñals, actuando como constructor  el maestro de casas Enric Aleu. la casa quedo bautizada como “RO DE RIGOLISA”  En Danés RO significa reposo.
El palacete se Construye en un altozano de la villa. destaca un torreón de planta circular con 8 miradores en su última planta desde los que se puede admirar toda la villa y lejanías, aunque para ello haya que salvar 35 escalones engullidos en forma de caracol  que parten  dese la última planta de la vivienda hasta la planta observatorio.
La torre poligonal se cubrió con plancha de zinc que disimulaba el polígono haciendo intuir un cono. El deterioro era extremo  y de ahí la reconstrución  plena de la obra.

Una obra Singular para la historia que se ve por necesidad desde la mayor parte de la ciudad y alrededores lejanos.

Manuel Álvarez

DE TEJA A ZINC

EL ZINC SE IMPONE

No cabe duda de que el zinc va cobrando cada vez más relevancia en las cubiertas.  la generosidad que ofrece  de dejarse trabajar, de poderlo moldear a cualquier superficie permiten al buen artesano  instalador perfeccionar un “traje a medida” para cualquier tipo de superficie que se quiera cubrir, pudiéndose conseguir cubiertas de singular belleza.

A diferencia de otros materiales, tiene el zinc, de color natural, esa propiedad de ir cambiando de entonaciones que invita a contemplarlo identificándolo siempre con lo que es sin imitaciones.

Son muchos los artículos en los que, desde cumalsa,  nos referimos al funcionamiento del zinc, a los malos resultados que termina ofreciendo en pocos años, pero nunca hemos achacado directamente al zinc o a su calidad, aunque conviene mencionar  que no todos los tipos de zinc se comportan igual. Siempre razonamos que los resultados ruinógenos del zinc, hasta ahora, nuestros estudios nos permiten decir que deben  a instalaciones deficientes o a soportes inadecuados sin más.
Muchas cubiertas se cambian asumiendo que han llegado a su límite por edad  y se vuelven hacer siguiendo las mismas pautas primitivas. Sin embargo, otras cubiertas realizadas con los mismos materiales, vecinas a las que se cambian, siguen durando ¿ y eso por qué? la respuesta es sencilla, no se han instalado igual ya que el  material es el mismo.
Cuando una cubierta no funciona, por los motivos que sea, el tener que retirarla siempre supone además de un gasto un riesgo decidirse por qué material utilizar finalmente.
Generalmente, el perjudicado con un cargamento de dudas suele acudir a algún profesional que le pueda asesorar y ahí está la clave. La clave está en saber buscar el material que enriquezca la transición, que permita conseguir belleza y  singularidad y ahí puede encajar EL ZINC. 

Cubierta de teja
Cubierta de teja desmontada
Forjado limpio
Soporte de entablado de madera
Instalación

En este caso hemos actuado en una edificación encuadrada dentro de un entorno plenamente rural diseñada en su día para cubierta de teja y cubierta con teja estuvo varios años .  Adaptarla para cubrirla con    zinc no deja de ser arriesgado, no se trata de un ensayo, de una prueba, se trata de cambiar definitivamente la cubierta para verla de perpetuo totalmente diferente.
El zinc da muchas ventajas, la calidad del material puede estar asegurada, la singularidad no ofrece ninguna duda, solo hace falta mimo, buenos conocimientos y no poca profesionalidad para alcanzar el objetivo de conseguir esas prestaciones estéticas y funcionales  tan valiosas del metal.

Cubierta de chapa de zinc
Colocación al tresbolillo en chapas de 4 metros

Cada cubierta es diferente, hay que saber buscar el motivo que las haga destacar, bien sea en remates, en formas de instalación, en combinaciones. Como si de una buena sastrería se tratase, a cada cliente o clienta hay que hacerle traje a su medida y si es de buen paño, de calidad,  más lucirá.

Manuel Álvarez