Informe técnico sobre la sustitución de cubierta en factoría RAMONDÍN
La firma RAMONDÍN confió a Cumalsa, S.L. la retirada y posterior reposición de parte de sus cubiertas de chapa de zinc. La intervención no responde a una mejora voluntaria del sistema, sino a la necesidad impuesta por un fallo previo de entidad suficiente como para comprometer la funcionalidad de la propia envolvente.
La cubierta existente no cumplió con la misión más elemental que se le exige a un sistema de este tipo: permanecer estable frente a las acciones de viento. No se trata de una cuestión interpretativa, sino de un hecho contrastado: el viento desplazó la cubierta, provocó daños en el sistema y evidenció una incapacidad manifiesta del conjunto para resistir solicitaciones previsibles en su entorno de exposición.
Este comportamiento no puede ser presentado como una contingencia excepcional. Cuando un sistema falla de manera global ante una acción ordinaria en edificación, lo que se pone en evidencia no es el azar, sino una deficiencia estructural del planteamiento inicial. Insistir en lo contrario carece de rigor técnico.
A partir de esta constatación, se llevó a cabo un estudio técnico específico que descartó, con criterio y sin ambigüedad, la reproducción del sistema fallido. La solución adoptada no fue una “mejora” ni una “reparación”, sino una sustitución completa del sistema constructivo, porque el anterior no era recuperable en términos de garantía de comportamiento.
Se optó por el empleo de chapa de zinc de mayor espesor y por la ejecución mediante sistema de junta de listón, solución que, correctamente ejecutada, aporta una mejora sustancial frente a las solicitaciones de succión por viento, elimina debilidades inherentes al sistema previo y eleva el nivel de seguridad de la envolvente.
Desde Cumalsa, S.L. se mantiene, de forma consistente, el uso de zinc natural de Asturiana de Laminados, material que ha demostrado un comportamiento fiable cuando se aplica con criterio técnico y con sistemas adecuados. En este caso, se han dispuesto más de 10 toneladas de zinc para cubrir y proteger los edificios de oficinas de una de las principales compañías del mundo en la fabricación de cápsulas.
Conviene dejarlo claramente establecido: una cubierta que se desplaza por acción del viento no es una cubierta que haya “envejecido” o “sufrido una incidencia”. Es, sencillamente, una cubierta que no cumplía con las exigencias básicas de su función. Y cuando esto ocurre, no se repara lo irreparable: se sustituye.
La diferencia entre un sistema fallido y uno correcto no es opinable. Es verificable. Y, en este caso, ha quedado suficientemente acreditada.
Manuel Álvarez