PARA QUIENES TODAVÍA CREEN QUE LA CHAPA DE ZINC NO SE DILATA

No me voy a cansar de decir, y de demostrar, el alto grado de dilatación que puede experimentar la chapa de zinc y cómo esas dilataciones pueden originar problemas muy serios en una cubierta.

Hay un término que no podemos pasar por alto: deformación plástica.

Se produce cuando un material es obligado a deformarse por la acción de un agente externo y, una vez que ese agente cesa, no es capaz de recuperar su geometría original. La deformación queda de forma permanente.

Pero en el zinc esto no significa que, una vez deformado, el material quede estabilizado. No.

La chapa continúa sometida a los mismos ciclos de dilatación y contracción. Los agentes siguen actuando, pero ahora lo hacen sobre una geometría que ya ha quedado deformada. Y ahí es donde el problema puede ir creciendo: una deformación previa modifica la forma en que la chapa recibe y transmite los movimientos posteriores.

Eso es precisamente lo que muchas veces no se entiende: la deformación plástica no pone fin al movimiento del zinc; simplemente cambia el punto de partida desde el que ese movimiento continúa.

Curioso, pero una simple chapa de dos metros de largo por 17 cm de ancho, es capaz de prolongarse inicialmente hasta 3 cm ejerciendo una fuerza de aproximadamente 20Kg y quedarse deformada. Podría parecer increíble, pero lo que se ve es sencillamente indiscutible.
Y esto pude comprobarlo recientemente en una cubierta de apenas un año. Todo se debió a un despiste. Despiste que se pudo verificar al auditar la cubierta voluntariamente nada más pasar el primer verano de servicio……….

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