UNA CUBIERTA PARA LA HISTORIA
Linterna realizada en cobre de 2 mm. toda ella diseñada por Manuel Álvarez, junto con el Arquitecto Antonio Bouza Pita, allá por el año 2003. No fué esta la única obra en la que coincidieron, pues antes lo hicieron en la Iglesia de Santa Rita de Xubia (Narón), En su origen tenía la cubierta de pizarra, esta se cambió por chapa de zinc, para lo que se preparó un soporte poco habitual, entablado de alerce de 30 mm. de espesor.
El diseño de la cúpula fue pura inspiración desarrollada por los autores. Se partió de la base original de hormigón, un octógono irregular, sobre el cual se proyecto un estructura compatible a base de acero inox. Todo el trabajo de fabricación de la linterna, de 6 metros de diámetro, se hizo en taller, previo diseño gráfico en tres dimensiones. Se repartió en varios tramos para poder efectuar el traslado, de tal manera que la puesta en obra se materializo ensamblando las diferentes piezas previamente estudiadas para que los puntos de unión puedan absorber íntegramente los ulteriores movimientos de la chapa, Los puntos críticos de unión se soldaron en taller, para lo que se utilizó soldadura eléctrica, fundiendo los elementos a unir con pequeños aportes de cobre. las la aguja se hizo en acero inox en la que se puede contemplar una sólida cruz, trabajada en los talleres Delpon , previa una bola de cobre repujado, realizada por los hermanos Mondelo . Todo rematado finalmente por un pararrayos perfectamente integrado.
Una maravilla de obra que puede pasar desapercibida pero, según se empieza a contemplar va resultando de un impresionante interés artístico.
Cumalsa, S.l.
La pizarra tiene el principal mérito de ser un producto indiscutiblemente natural. Es una roca generosa a la hora de dejarse trabajar, permite ser exfoliada en finas láminas, ser cortada con cierta facilidad y perforada sin quiebros más allá del propio orificio. La belleza que ofrece la pizarra en una cubierta es inigualable en relación con otros materiales de cobertura al uso.
Cuando se presentan otros productos destinados a la cubrición, se suelen acompañar de un amplio dosier con sus características y composiciones etc,etc, todo el adorno a propósito de infundir y lograr la máxima confianza del posible consumidor dependiendo del producto de que se trate. La pizarra no necesita más que el nombre a secas. No vamos a generalizar dejando de lado que hay diferentes calidades, colores, grosores, medidas, formatos y a consecuencia diferentes precios. Es lógico que en la elaboración se aproveche la roca al máximo siempre con un resultado servible. Conviene tener en cuenta que cada edificación por diversos motivos va a requerir de un tamaño, grosor o calidad de pizarra diferentes. Cumpliendo el requisito de saber emplear la pizarra adecuada tendríamos garantiza su estabilidad y funcionalidad en el tiempo. Una precisión: Si visitamos cualquier almacenamiento de pizarra, veremos que se acopia a la intemperie, esto ya nos dice bastante, Pocos otros materiales de cobertura se almacenan así y no digamos de los metálicos. En mi trayectoria de instalador de cubiertas, raras veces me he encontrado con cubiertas que estén inservibles por descomposición de la pizarra, si ha sucedido alguna vez, pero los años que distan desde su instalación a la fecha de retirada superan con mucho a otros materiales.
Cuando hemos tenido que retirar cubiertas de pizarra o hacer reparaciones, siempre o casi siempre ha sido por causas ajenas al propio material, es más, en ocasiones se ha aprovechado el materia original, utilizándose el nuevo como de reposición.
El bombardeo de empresas comercializadoras de otros productos, han hecho desviar la atención de los proyectistas a por ejemplo metales que permiten adaptarse a cualquier tipo de diseño. La pizarra si obliga a que el diseño la permita, no nos olvidemos de que se trata de piezas independientes de tamaños reducidos y que van a conducir el agua unas sobre otras sin permitir que se desvíe hacia el interior, solo esto último va a suceder cuando una pieza se rompe, tiene poco solape, poca pendiente o fallan los materiales adyacentes ( de esto hablaremos en otra entrega) Por lo demás, un instalador, artesano y con oficio puede hacer que una cualquier cubierta de pizarra ofrezca una singular belleza a parte de gratificarnos con la máxima durabilidad.
“PLANCHA DE PLOMO” EJECUCIÓN DE TRABAJOS .
Trabajar el plomo no es cosa fácil, hay quienes se atreven a hacerlo basándose en que al ser tan buen metal lo va soportar todo. La verdad es que sí soporta, eso si se instala adecuadamente, de lo contrario la ruina, más bien inmediata, está asegurada. Lamentablemente las cubiertas o cubriciones de plomo que requieren de mantenimiento o se encuentran en estado ruinoso son las realizadas en épocas más recientes, con no más de 20 años. Sabemos de las cualidades de la plancha de plomo y no debería de requerir mantenimiento, la realidad es bien distinta, en la mayoría de los casos el mantenimiento significa reparación o sustitución de planchas enteras o incluso la totalidad de la cubierta. El problema añadido es que cuando la cubierta no funciona el soporte también se ve afectado. En la mayoría de los casos se valora el estado de la cubierta a la vista de las humedades interiores o exteriores. y todo ello por una planificación despistada asistida de instalación inadecuada.
Nos ha tocado, en alguna ocasión, desmontar cubriciones de plomo muy antiguas, por documentación nos consta alguna de 1718. En ella, como en muchas otras, pudimos estudiar minuciosamente un sinfín de singularísimos detalles. Siendo el destino de la plancha más bien para obras muy singulares en las que no se podían improvisar, seguramente como en muchos otros casos, los instaladores procedían de Flandes, ellos gozaban de oficio destacado y de aquellos artesanos habrían podido a penas aprender algunos de sus asistentes nativos que ellos y sus pupilos se han ido perdiendo con el tiempo.
Ya en aquellos entonces, los maestros de obras, eran muy conscientes de la importancia de las cubiertas, si tiramos de historia, veremos con que materiales se cubrían edificios majestuosos por cualquier pare del mundo, nos vamos a ir encontrando con el plomo, el cobre y la pizarra con diferencia de otros.
Los operarios que trabajen el plomo (plomeros) han de gozar de una nutrida experiencia, práctica y pericia además de conocer algunas de las características del metal. La plancha de plomo requiere de un exquisito cuidado en su instalación, importantísimo es el soporte y la atención a las fijaciones que deben ser de materiales compatibles con el plomo, póngase por ejemplo el cobre. Igualmente hay que tener muy en cuenta los futuros movimientos que va a tener el metal, en esos movimientos no puede haber obstáculos que los frenen, la consecuencia sería la deformación y posterior rotura. Muy importante que la superficie sobre la que se va a poner la plancha de plomo este perfectamente lisa y con garantías de que no se verá degradada por ningún elemento. Siempre que hemos desmontado cubriciones antiguas, nos hemos encontrado con el soporte de madera maciza, incluso yeso. En el caso de la madera, suele estar ligeramente separada y las tablas de poca anchura, con ello se garantiza una pequeña ventilación que evitará minúsculas condensaciones que podría afectar a la madera. En soportes de yeso, siempre hemos visto un elemento separador, generalmente papel común de prensa o de estraza.
El plomo se ha utilizado mucho y aún se utiliza para la coronación de muros, sobre todo en edificios singulares. En estos casos no es muy recomendable acudir a la madera para regularizar las superficies, pues puede llegar a degradarse por la propia humedad de los muros, el yeso tampoco sería efectivo, lo más indicado es acudir a morteros, más bien ricos, posteriormente un fieltro intermedio o simplemente papel de estraza. Nunca se debería poner directamente sobre piedras bastas, pues terminarán punzonándolo. En los últimos tiempos, la mayor parte de los trabajos que se acometen con plancha de plomo son de restauración. Siempre nos encontramos el mismo dilema común que es el de los encuentros contra paramentos verticales. Es aquí donde intervienen los elementos sintéticos que van a durar desde luego menos que el plomo. Estos encuentros pueden parecer delicados de resolver, pero en realidad son más sencillos de lo que algunos lo pintan si tenemos en cuenta que el plomo es un excelente sellador. Se pueden preparar amalgamas a base de aceites vegetales y productos químicos que son tremendamente efectivos y ya utilizados en las primeras aplicaciones de plomo. En este tipo de remates, la chapa que ha de ir pegada contra la perez ha de ser independiente de la principal, esta última en ningún caso ira clavada directamente.
Las uniones entre chapas en encuentros o quiebros se pueden resolver plegando el plomo con sumo cuidado si se batea ya que puede disminuir su densidad, Estas operaciones de plegados se han de hacer bajo temperatura adecuada, incluso se puede calentar ligeramente la plancha para que resulte más maleable. Si los pliegues ofrecen dudas se debe de acudir a la amalgama antes mencionada que se intermediará entre las chapa. La amalgama tienen la propiedad de ser elástica y perfectamente impermeable. El último recurso es el estañado, quien lleve a cabo esta labor debe de tener practica suficiente y trabajar con aleaciones de estaño plomo adecuadas. Pocas veces se tiene que el plomo en el aire húmedo pronto pierde su brillo y se recubre de una capa de suboxido, este proceso permite que se manifiesten chorretones desagradables por donde discurre el agua que previamente paso por la plancha de plomo, esto se puede evitar con la aplicación de una mano de producto vegetal.
Para el resumen de este trabajo, se han visitado e indagado diversas obras, entre otras, tales como: Cuartel General del Aire ( Madrid), Monasterio del Escorial, Catedral de León, Catedral de Astorga, Casa de Botines (León) Catedral de Valladolid, Catedral de Palencia, Monasterio del Paular (Rascafría), Jardines y edificios en la Granja de S. Ildefonso , Iglesia de S. Sebastián ( Salamanca) Iglesia de S. Ildefonso ( Toledo) Palacio de Carlos V (granada) Finalmente Catedral de Ávila.
M.A

Mención destacada merece este apartado. El soporte, más allá de los cuidados a tener en cuenta en el momento de la instalación, tiene una importancia vital para la ulterior vida del zinc, se vienen manteniendo una serie de teorías respecto al comportamiento interior de la chapa de zinc y se da como solución más fiable la de procurar una mal llamada cámara de ventilación, se suele aconsejar una lámina alveolar, la también mal llamada lámina de ventilación, se entendería mejor si precisásemos diciendo, por ejemplo, que es una lámina de polietileno de nódulos intercalados ( erosiones) elementos que permiten mantener una minúscula cámara entre la lámina y la chapa. No todas llevan como componente único el polietileno, eso si, el nombre comercial en muy importante, pues parece ser que no todas las láminas tienen las mismas prestaciones . Ha surgido un gran dilema de si unas son mejores que otras, todo a consecuencia de que se están manifestando corrosiones importantes en las hojas de zinc, no falta algún alquimista que atribuye a las corrosiones como causa algunas marcas de la dichosa lámina, si bien tienen la solución recomendando otras como majestuosas que para darle más ímpetu y credibilidad las etiquetan con unos precios desorbitados. El caso es que los vendedores atribuyen resultados magistrales a cada cual lámina venden. Cuando surge este tipo de debates, se llega a la conclusión de que algo de turbio hay. Si unas son mejores que otras y de ellas puede depender en cierto modo la durabilidad del zinc, si entendemos la cubierta de zinc como duradera, que pasa con las que ya tienen puesta esa lámina “mala ” o no tan buena . Los diversos estudios, las numerosas pruebas y ensayos, la numerosa información que llevo

contrastando me van haciendo llegar a ciertas conclusiones que en otros textos voy desgranando, como avance puedo decir que igual los que hablan de la lámina como posible elemento causante de las corrosiones, sin tener en cuenta lo que se entiende como corrosión polimérica, carecen de razón, aunque sí, algo puede tener que ver la lámina, pero no tanto como los ayunos creen. Si desgranamos teniendo en cuenta diversos factores químicos y físicos que no por complicados son desconocidos, puede que encontremos alguna reacción entre la lámina y el zinc, pero vamos a ser claros y decir que la verdadera misión de la lámina es separar el zinc del soporte y eso es lo que debería garantizar, manteniéndose inalterable y perenne en su estado inicial para conseguir en el tiempo un perpetuo aislamiento entre los elementos madera, tableros u otros incompatibles con la hoja de zinc. En el contraste de información me he encontrado algunas aseveraciones promulgando que la cámara de ventilación es imprescindible. Conste que yo mismo hace años me lo creía.

. Gustaría conocer de esos afirmantes algún dato más científico que la simple y socorrida auto alabanza de decir que se llevan “x” años el sector. No tengo ningún reparo en decir que en un principio he aconsejado lo de que la cámara de ventilación era absolutamente necesaria, como igualmente era absolutamente profano en el conocimiento del zinc. Seguía las indicaciones de la providencia divina alentada por las arengas de vendedores de reconocidas firmas. Bien es cierto que siempre realice, inconscientemente, cubiertas sobre maderas que al final me he dado cuenta que son compatibles, eso sí, sin tener ni la más remota idea. Ese “San Benito” que me asiste desde casi siempre, el de llevar la contraria, en este caso me vino al pelo. Después de diversos estudios, prácticas y años de investigación, se llega a la conclusión de que los que aconsejaban, una de dos, o falseaban la realidad o no tenían ni la más remota idea. Lo más llamativo es que las cubiertas de zinc en la antigüedad siempre se han realizado sobre maderas pináceas. Así lo podemos verificar en intervenciones que estamos realizando incluso fuera de nuestras fronteras y que gozan de una cultura respecto a las cubiertas infinitamente mayor a la nuestra. El zinc se ha utilizado para coronar majestuosas edificaciones repartidas por todo el mundo y muchas ahí están, tristemente en nuestro prospero país nos encontramos cubriciones publicas y privadas con escasos años de existencia en estado absolutamente ruinoso y seguimos ” R que R” nadie se atreve ni tan siquiera a opinar. Una expresión muy popular ” se puede revolver el gato”. Es más importante adornar el producto zinc,, del que la madre Marketing cada poco pare una novedad más novedosa, asistiéndole de las infalibles herramientas, las máquinas y los adyacentes homologados, todo homologado y con ello se conseguiría una cubierta inigualable, Permítase una expresión muy utilizada en las redes sociales, ” ja,ja y muchos jas” ¿ y cuando el zinc se corroe que?, nadie se atreve a difundir conclusiones mínimamente concretas, puede que la lámina, agentes atmosféricos. instalaciones deficientes o algún espíritu toca narices. El caso es que nos vamos encontrando numerosos casos de corrosión los que en la inmensa mayoría son consecuencia de soportes incompatibles.

Podemos aseverar, por pruebas que tenemos realizadas, que una cubierta de zinc puede durar muchos años y sin cámara de ventilación alguna, podemos basarnos, para estas manifestaciones, en probetas que llevan funcionando 17 años, en las que el zinc y la madera que lo sostiene (madera de pino) están sometidos a una humedad constante de entre el 68 y 73%, en donde incluso han llegado a destruirse por completo la mayoría de los clavos que sujetaban las tablas de madera, sin embargo, el zinc sigue intacto ¿ es o no imprescindible la santa cámara de ventilación basada en una simple lámina? ¿ no sería mejor un soporte con garantías, es decir un soporte de madera sobre la que se puede instalar directamente el zinc sin el más mínimo riesgo ? No se nos olvide, el soporte de madera maciza tiene la particularidad de permitir una cámara de aire que favorecerá no solo al zinc, también a ella misma.
Pero cual es el problema y porqué decimos soporte incompatible, muy fácil, se da la circunstancia de muchos tableros aglomerados, por su composición, tienen un PH por debajo o muy por debajo de 5, es decir, excesivamente ácidos y esto al zinc no le gusta, pues en el momento que entren en contacto por algún medio, que puede ser acuoso, se va a producir una pila en la que el zinc cede electrones quedando así con carga positiva y a la postre corrosión garantizada.
Importante, ¿porqué no nos previenen de las posibles adversidades los flamantes vendedores que hasta presumen de tener documentos de idoneidad técnica en su marca? Todo tiene su explicación…. Ante la ruina de una cubierta, solo hay que preguntarles a esos que siguen el guión que les marca el marketing , ¿que esta pasando, cual es la causa?, no se sorprenda nadie ante la contundente respuesta, culpan al humilde instalador y si no convence a la universalidad., nunca dan una definición científicamente creíble, pero como son ellos ,los fabricantes ,los que marcan las pautas a ciegas se les tiene que creer e incluso ante la duda tener fe.
Y, ¿por qué defendemos la madera?, muy fácil también, las maderas de pino, salvo excepciones, se encuentra con un PH, entre 5 y 7, garantizado está que no va a haber esas reacciones electrolíticas entre la chapa y los ácidos de la madera.
………….. Más en nuestro apartado técnico.
En esta entrada se pueden visualizar imágenes de una cubierta de chapa de zinc de unos 1.000 m² realizada hace aproximadamente 17 años. Se trata de un pabellón ferial de arquitectura singularmente exquisita. En este caso la chapa fue instalada sobre una lámina alveolar de polietileno de alta densidad esta intermedia entre la chapa de zinc y un panel portante.
La intervención de Cumalsa, S.l. se limitó a exploración y análisis minucioso de de las patologías que están arruinando la cubierta y su posible solución. Las diferentes deficiencias observadas no pueden ser más escandalosas. Resulta incomprensible como una cubierta de estas carácteristicas puede llegar a tal estado. Sin duda que no podemos atribuir directamente al zinc que sea él el causante. En este caso, con todo el respeto tenemos que culpar al oficio, o a quienes hayan dictado las pautas técnicas de instalación. Un oficio, o técnicos, cuyo fin es realizar un trabajo medianamente artesanal, del que hay que sentirse orgullosos puesto que la cubierta encumbra la singular edificación, el propio oficio, o técnicos en este caso, al final no han hecho más que infectar por su falta de carácter marcadamente ayuno de conocimientos en la materia que se traen entre manos. Jamás nos atreveríamos a prejuzgar, aquí concretamente nos remitimos a los hechos tan evidentes.
El resumen de este trabajo se puede encontrar en nuestro apartado técnico.
Posiblemente dentro del grupo de las cubiertas metálicas, sin referirnos a las industriales, la más empleada sea la cubierta de chapa de zinc, algunos estadistas lo han atribuido a su economía, atendiendo a la actualidad y en nuestra geografía, nos atrevemos a pensar en otra realidad muy diferente a la económica. Leer más
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