DIVERSOS ENSAYOS Y USOS

El zinc ordinario del comercio nunca es puro, así que siempre contiene mayor o menor proporción de plomo, cadmio, hierro, arsénico y a veces también azufre, carbono y fosforo. Los metales extraños especialmente el plomo y el cadmio, quedan de residuo, como masa negra esponjosa, cuando se disuelve el zinc en pequeños fragmentos en ácido sulfúrico diluido y se tiene cuidado de que quede sin disolver un pedacito de zinc metálico. Conduciendo el gas hidrógeno sulfurado que se desprende eventualmente en esta operación a una solución de acetato de plomo, no debe ennegrecerse ésta por formarse en ella sulfuro de plomo. (azufre) El reconocimiento del arsénico y del antimonio puede efectuarse mediante el aparato de March. El Fósforo se reconoce por la coloración verde de la llama del hidrógeno. La solución obtenida disolviendo por completo zinc casi puro en ácido clorhídrico no ha de precipitar so solo débilmente, saturándola con Sulfhídrico ( plomo, cadmio,cobre).
Cantidades muy pequeñas de plomo y cadmio pueden reconocerse en el zinc mezclando la solución clorhídrica del mismo con acetato sódico y añadiendo un poco de agua sulfhídrica. Dejando sedimentar el precipitado que se forma se da a conocer la presencia de estos metales extraños por la coloración del mismo. El liquido separado por filtración de estos precipitados, adicionado de amoniaco y agua sulfhídrica, deben dar un precipitado blanco, en caso de existir hierro tendría un color verde sucio.
La presencia de hierro en el zinc puede reconocerse también fácilmente en la solución clorhídrica, después de hervirlo con una pequeña cantidad de clorato potásico, por la coloración roja que toma el líquido frío añadiéndole solución de sulfuro potásico.
USOS DEL ZINC
El zinc metálico tiene muchas aplicaciones a causa de alterarse poco, en las condiciones ordinarias por la acción del aire y el agua así como por su fácil fusibilidad para obtener objetos de fundición. Para cubiertas, canalones, bajantes, vasijas, en los buques y un largo etc.
Respecto a sus muchos otros usos, la mayor parte se emplea en la obtención de aleaciones y en el cincado o galvanización.
Merece citarse que el hierro en presencia de humedad, puede preservarse de la oxidación por medio del zinc , fuertemente electropositivo, poniéndolo en contacto con este metal, porque del par hierro-zinc formado se desprende hidrógeno. En este caso es preciso que el agua contenga bastante cantidad de electrolitos, para que sea pequeña la resistencia opuesta al paso de la corriente eléctrica.
Según investigadores de D.Phillips, para que el zinc surta efecto sobre los materiales que ha de proteger, el contacto entre él y el metal a proteger ha de ser continuo.
Desde mediados del siglo XIX, se emplearon bandas de zinc para proteger los cascos de los barcos por la acción del agua de mar.
M.Müller observo corrosión en tubos de zinc por donde escurría el agua de lluvia de un techo de cobre, a causa de este último metal disuelto por el amoniaco atmosférico contenido en el agua. Las láminas de zinc aplicadas directamente sobre ladrillos que contenían 1,4 % de sales solubles en tiempo húmedo fueron pronto corroídas, mientras que poniendo entre las dos materias una capa de fieltro o cualquier otro separador compatible, el zinc no era atacado.
Según W.H Seamon, el zinc mismo resulta protegido por la capa que él se forma por la acción del aire. Parece que esta capa hace al zinc más resistente aún para el agua que contenga 0,5 gr. De anhídrido carbónico por litro. Las cantidades de azufre, carbono, arsénico, antimonio, cadmio, estaño y cobre que ordinariamente contiene el zinc no lo perjudican en su empleo. Si tiene más de 0,13% de hierro, el zinc es quebradizo. Hasta el 1% de plomo favorece al zinc, pero más de 1,5% es perjudicial. Se asevera que La lámina de zinc no debe sujetarse con clavos de hierro a la madera, pues resultará pronto corroída por los ácidos de esta última.
Respecto a las conducciones de agua para las que se empleen tubos de zinc solo, según las investigaciones hechas por Nichols y Boarman, las cantidades de zinc que pasan de los tubos al agua son tan pequeñas que no pueden ser nocivas para la salud. Sin embargo Schwarz y Drosk, consideran que el empleo de tubos zincados pueden tener sus inconvenientes, sobre todo cuando el agua que circula por ellos contiene anhídrido carbónico libre y oxigeno.
Según Roman y Delluc, los recipientes de zinc o de hierro galvanizado no son apropiados para conservar o transportar alcohol, pues el alcohol puede disolverse hasta 0,4 miligramos por litro de zinc del hierro galvanizado. Esto es de temer a que los alcoholes metílico y etílico rectificados del comercio a menudo tienen reacción ligeramente ácida. Según Heinzeleman, este peligro solo existe cuando se trata de alcohol desnaturalizado de 90% en volumen., pero no respecto al alcohol puro o desnaturalizado de 95 a 96% en volumen.
Para el mosto de cerveza el zinc parece ser un veneno enérgico. Por el contrario J. Brand dice que la cerveza que se pone en contacto con la lámina de zinc permanece límpia. Desmonta así la teoría de que no se deben fabricar filtros para la clarificación de cerveza , se decía de estos que la enturbiaban, sobre todo a las cervezas jóvenes.
Si se considera que se perjudica el vino y el vinagre. Para la conservación de estos líquidos, los recipientes de zinc no son apropiados.
Si parecen recomendables los recipientes de zinc para destinarlos a los aceites refinados. Las grasas para cuero actúan según J.Paesslr, sobre el zinc, porque durante su conservación se forman en ellos ácidos grasos.
¡CLARO QUE SÍ!
Hay que significar que la chapa de zinc, en principio, dado que se debe fabricar bajo unos parámetros específicos, presumiendo que así se hace, cumple con los requisitos que le permitirán ofrecer una vida útil muy larga una vez instalada profesionalmente.
La realidad, en numerosos casos que nos encontramos, es muy distinta. Pese a quienes les pese, numerosas, demasiadas cubiertas de zinc acusan problemas. Entre otros, los que mayormente vemos son corrosiones en el metal, corrosiones de las que bien conocemos su origen.
Quienes hayan proyectado o adquirido una cubierta de zinc, podrán recordar alguna recomendación o mas qué más que la recomendación, se impone la necesidad de poner una lámina intermedia para que la chapa de zinc sea durable.
Se dice de esta lámina que favorece la ventilación, que elimina las condensaciones y a la vez es impermeable, es decir, que si hay alguna filtración de agua, la lámina, como es impermeable la va a custodiar hasta su evaporación o la conducirá fuera de la zona de riesgo. Vamos, que se le da mas importancia a la lámina que al zinc.
Que majestuosidades tendrá la lámina que si o sí se recomienda poner aún sobre un entablado de madera separado.
Pero si la lámina sirve como elemento de ventilación y la “ventilación es necesaria” que no lo es, ¿ no se logra mejor ventilación con un entablado separado realizado con madera compatible con la chapa de zinc, que por si fuera poco, el entablado dista centímetros del soporte continuo?
Sencillamente no tiene sentido, pudiéndose calificar de aberrantes alguna de las recomendaciones.
Siendo conseguida una cámara de aire generosa y fuera de dudas, con todo ello atreverse aún así a seguir recomendando la lámina X, para ventilar. ( llamo x para no citar nombres comerciales)
Por si esto fuera poco, se la atribuyen también a la lámina otras prestaciones como la de favorecer la ventilación interior del zinc, dicen algunos que el zinc necesita de una cámara de ventilación para su buen funcionamiento, es decir de una lámina alveolar, de nódulos, o como narices se la quiera llamar. Resulta que en la cara interior de la chapa se producen condensaciones, ellas pueden llegar a destruir el zinc y con la lámina no pasa nada, todo resuelto.
Una ligera explicación científica nos podría ilustrar de como y por qué se originan las condensaciones en las superficies ocultas de la cubierta que a ningún ilustrado de facultad se le puede escapar.
A modo de resumen, podríamos decir que las condensaciones se originan por la saturación del aire húmedo húmedo, vapor o gas que se concentra en los diferentes espacios bajo la chapa de zinc, pudiendo llegar a destilarse y ahí se te queda eso. Que no se entienda que se producen chorros de agua que es lo que se da a entender; no, se producen minúsculas gotas de agua aisladas que se quedan adheridas a las zonas frías. Lo demás son goteras puras y duras que muchas veces se producen desde el propio momento de la instalación.
Nos podríamos plantear la siguiente pregunta. Si se siguen la recomendaciones, ¿porqué muchas cubiertas de zinc llegan a la ruina? Y lo peor, que los perjudicados no se dan cuenta hasta que el daño ya es irreversible, sí, muchas cubiertas están en estado ruinoso y sus propietarios no lo saben o se creen lo contrario. Precisamente, una de las fabulosas prestaciones de esas láminas recomendables es la de evitar la alarma cuando la cubierta permite filtraciones de agua.
Hay que resaltar, que las roturas o picaduras en la chapa de zinc comienzan siendo microscópicas, invisibles a primera vista, ellas vienen dadas por algo conocido como corrosión electrolítica en la mayoría de los casos. Tenemos casos, no pocos, de quienes han entrado en la desconfianza de su cubierta cuando han visto restos de zinc en el jardín. En esto, tienen ventaja los responsables ya que cuando de forma macroscópica, se manifiestan las grietas y los afectados se dan cuenta, ya han prescrito las responsabilidades, aunque hay que decir que Jueces Españoles ya se han pronunciado en sentencias reconociendo que el vicio de cubierta proviene de origen y “Ojo al dato” ya se pronuncian sobre la ineficacia de los directores facultativos(1)

Es preciso poner un ejemplo real. Conocemos una cubierta de zinc que cuenta con 25 años de antigüedad, cubierta en la que este autor intervino en asesoramiento y ejecución. la dicha cubierta, de unos 2000 m/2 de superficie aproximada, está realizada desde una estructura de madera laminada, sobre un entablado de madera de pino sin más, sometida a una humedad constante aproximada del 75%. a temperatura de de unos 32 grados. Se han llegado a pudrir el clavazón, se han podrido vigas de madera laminada y herrajes de las mismas, sin embargo la chapa de zinc sigue intacta, es más, una chimenea de calefacción vomita sobre la chapa y lo único que provocó fue su cambio de color.
En la misma ubicación y en aledaños de la citada instalación se realizó otra cubierta de chapa de zinc, esta cuenta con unos 6 años,

precisamente este mismo autor recomendó que la instalación no era la adecuada, pues la chapa de zinc se instalo sobre un tablero hidrófugo con una lámina intermedia, el resultado, catastrófico, la mayoría de las chapas están inservibles. lo sabemos porque regularmente visitamos la cubierta, eso sí, de momento no pasa nada, está la lámina por debajo.
Una cubierta de zinc, bien planificada, realizada de la forma adecuada nos dará la satisfacción de disfrutarla contemplándola y una vida útil para generaciones futuras.
Manuel Álvarez

























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M. Álvarez
Imágenes de corrosiones a consecuencia de la lámina inferior. En la misma cubierta se pueden desajustes y reparaciones mal efectuadas así como destonalidades en en el color original de las chapas que en principio se pusieron de diversas tonalidades.
Corrosiones en la chapa de zinc a consecuencia del soporte:
En este caso se trata de una cubierta de chapa de zinc natural, puesta la chapa directamente sobre una lámina. Como se puede observar fue la lámina la principal causante de la corrosión de la chapa de zinc, lo que ocurrió en muy corto periodo de tiempo.
La cubierta se volvió a realizar con chapa de zinc, para ello se utilizó un soporte de tabla de pino separada, sobre ella se colocó directamente la chapa de zinc.
¿CÁMARA DE VENTILACIÓN O CÁMARA DE AIRE ?.
Con frecuencia venimos publicando datos sobre los diferentes comportamientos adversos de la chapa de zinc instalada en cubiertas, y de la necesidad de tener en cuenta una serie factores que creemos indispensables para su durabilidad.
Diversas fuentes señalan insistentes, como primordial, procurar una mal llamada cámara de ventilación entre la chapa de zinc y el soporte. Nosotros discrepamos de esa necesidad, diversas probetas y estudios nos confirman que no es tan necesaria ni imprescindible la cámara de aire, ni el aporte de láminas , si se parte de un soporte compatible.


Algunas filiales de fabricantes conocidos aseveran rigurosas recomendaciones de materiales complementarios, entre ellos las famosas láminas que ellos mismo comercializan presentándolas cada cual como la mejor.
Nosotros, cuando nos referimos a estos complementos que por necesarios se deben de instalar intermedios para conseguir más que una cámara de aire, mal llamada de ventilación, sirven para separar la chapa del soporte la mayoría de las veces incompatible con la hoja de zinc. Hemos decidido llamarle lámina alveolar, huimos de marcas comerciales o de tipologías. Consideramos que una cámara de aire es suficiente se logre como se logre, eso sí, el material empleado ha de ser no solo compatible con el zinc a su vez ha de reunir garantías de estabilidad en el tiempo, pues podemos comprobar como muchas láminas terminan destruyéndose. (así lo podemos comprobar en la imagen) En este caso se instaló chapa de zinc sobre una base de panel prelacado, separando la chapa del panel por medio de una lámina. No solo la lámina está destruida , a la vez se va desintegrando la protección de la chapa base (que configura el panel) de forma que se esta originando la llamada corrosión filiforme en la chapa, lo abunda quedando la chapa del panel totalmente desprotegida con la consiguiente condena de corrosión que a la vez interactúa con la chapa de zinc. Seguimos manteniendo que el principal cometido de estos adyacentes es separar la chapa del soporte incompatible. Por tanto, la milagrosa y tan suculenta lámina va a cumplir no una, tres funciones, una: separar no absolutamente la chapa del soporte incompatible, dos: asegurar la minúscula cámara de aire, la tercera y más escandalosa, servir como elemento impermeable, es decir; que cuando deja de funcionar la chapa funciona la lámina como una cubierta secundaría y cuando ya deja de funcionar la lámina, porque deja de funcionar, aparece la catástrofe, pues en la mayoría de los casos el zinc ya desapareció o está inservible y claro, todo esto lleva un tiempo que “viene al pelo” para echar mano de las prescripciones, es decir; para eludir responsabilidades y encalomarle el gasto a la propiedad .
las recomendaciones de que si unas laminas u otras son mejores, están creando una gran confusión en el consumidor. Se da la circunstancia de que en el zinc se rinde muy rápidamente ante lo que no acepta o le causa daño, no descuidemos que requiere de protección para conservarse a la intemperie, por otra parte se trata de una chapa de poco grosor en mayoría de 0,65 mm. A mínima alteración en el grosor que no cuente con posterior protección se va a ir iniciando la perforación. Es curioso que se recomiende una cámara de ventilación casi como vital y se pase por alto la forma más efectiva que es el entablado de madera de pino que como añadido es compatible, por su Ph ( entre 5 y 7 ) , con el zinc. ¿Qué pasa para no referirse a esta fórmula constructiva? ¿Problema de intereses? Quizás echaría al traste el negocio de las láminas mágicas. Lo significativo es que cuando se escuchan las recomendaciones parecen milagrosas, cada cual parece ser que está fabricada con tanta precisión científica que no da lugar a dudas, pero cuando se observan algunos resultados, si, cuando el zinc se corroe, o cuando la lámina se descompone, la culpa nunca es ni del material ni de los complementos que vende el fabricante, que va, rápidamente sin buscar el origen se le endosa culpabilidad al ambiente o al instalador, a este último depende, si compra mucho solo el ambiente es el culpable ahora si compra poco o no compra está condenado.
Podemos confirmar un dato: chapa de zinc sometida a una humedad constante que ronda el 84% en su parte interior, puesta directamente sobe tabla de pino, la chapa y tabla permanecen intactas después de varios años. Evidentemente que carece de cámara de ventilación y lo peor, la humedad es constante y esta conmutando la chapa con la tabla, sin embargo, después de años la chapa está funcionando correctamente. Bien conocemos el fenómeno de la corrosión, que se debe a la interacción de un metal con el medio que lo rodea, produciendo el deterioro en sus propiedades tanto físicas como químicas. (de ello hablamos mas extensivamente en nuestro apartado técnico).
Principalmente son tres los fenómenos que pueden terminar acusando las cubiertas de zinc, la corrosión, el resquebrajamiento y la rotura por fatiga o tensión. Los tres pueden ser igual de ruinosos. Analizados minuciosamente el más complicado es la corrosión. No se conocen estudios encaminados a evitar la corrosión tanto exterior como interior en el zinc. En nuestro departamento técnico nos vamos valiendo de los datos que obtenemos en el día a día.

Deberían los suministradores, o los fabricantes dar razonamientos precisos de cual es el motivo de que muchas cubiertas con escasos años de vida estén en estado ruinoso.
En Cumalsa, S.L. Desde las primeras cubiertas que hemos realizado, observamos el comportamiento del zinc con cierta regularidad y tratamos de analizar escrupulosamente cualquier deficiencia que nos encontramos, ello nos permite no seguir cayendo en el error o errores que causan deficiencias. Todos los materiales se fabrican bajo un severo control, el zinc sin dudas nos consta que así es, pero ¿Por qué, hablando vulgarmente, se pudre el zinc, por qué se resquebraja o se rompe, cual es la causa, que fenómenos le atacan hasta el punto de que en breve tiempo una cubierta (por zonas de la misma) este inservible, se pudo prever esto a la hora de instalar el zinc? Son muchas preguntas que sí tienen respuesta razonada. Desde CUMALSA, S.L. Iremos dando esas respuestas siempre según nuestro criterio que no es otro que el proveniente de ir organizando los datos veraces que vamos obteniendo, quizás erremos en alguna explicación científica, pero los datos no son fruto de nuestra imaginación, es la pura realidad que tan de cabeza trae a muchos consumidores que han confiado en un metal tan atractivo, funcional y duradero, sin embargo se ven demasiados resultados nefastos.
UN VERDADERO ESPECTÁCULO,
Tiene esa propiedad el zinc de mejorar con los años y y así lo viene demostrando desde hace siglos. Podemos contemplar cubiertas muy longevas que siguen ofreciendo su peculiar hermosura . La chapa de zinc posee esa característica tan particular de autoprotegerse creando una pátina superficial que a la vez le hace ir cambiando de tonalidad, adquiriendo diferentes tonos que terminarán siendo homogéneos ofreciendo así su espectacular belleza, adornando a la vez cualquier edificación en la que esté instalado.
En nuestro afán de seguir la evolución de las cubiertas que realizamos , hacemos revisiones periódicas, extrayendo de ellas datos muy importantes tales como son el comportamiento de la chapa, la respuesta a los sistemas de instalación que utilizamos y como no, los cambios de tonalidad que va adquiriendo .
Hace cuatro años que terminamos una de las instalaciones más arriesgadas. La cubrición de Las BODEGAS Y VIÑEDOS ARTADI, Se trataba de cubrir con chapa de zinc las edificaciones que cobijan los aposentos de las diferentes añadas de vino que la renombrada bodega tiene en LAGUARDIA ( ÁLAVA) . No fue fácil la decisión de confiar en el zinc para cubrir tales edificios. Escudriñando en las características del metal, se llego a elegir como suministrador a Aturiana de laminados “EL ZINC”. eligiéndose el zinc natural como mejor opción, pues a las prestaciones que se le requieren hay que sumarle el aporte visual que significa por tratarse de un espacio situado estratégicamente a un kilómetro del centro de la Bella Ciudad y visitado por millares de personas de los cuatro continentes.
Un año después, las cubiertas no pasan desapercibidas, ofrecen un espectáculo visual de lo más llamativo, el zinc va presentando un colorido inigualable, las chapas están estabilizadas con una planimetría perfecta. Así se irá comportando el zinc durante los años protegiendo los vinos en su crianza.
¡Los vinos se irán renovando, pero el zinc perdurará inalterable viendo pasar múltiples añadas!.
IMÁGENES CUATRO AÑOS DESPUÉS
M. Álvarez

Una buena planificación es indispensable para acometer la instalación de una cubierta de zinc. Se ha de tener en cuenta su grado de complejidad, su grado de riesgo . la complejidad depende de la configuración de la cubierta, podemos estar ante una cubierta sencilla. compleja o muy compleja, lo que podríamos denominar de complicación baja, media, alta. Tendremos muy en cuenta a la hora de valorar la complejidad el acceso que tenga la cubierta, muchas cubiertas no cuentan con ningún acceso y por añadidura son extremadamente complejas, ello va a dificultar posibles intervenciones o exploraciones de mantenimiento. En cuanto al riesgo, hemos de valorar la exposición y la ubicación de la edificación, tenderemos también en cuenta la calidad de la atmósfera reinante. Pongamos por ejemplos zonas urbanas, rurales, arbóreas, montañosas, de alta montaña. De esta forma definiremos una escala de riesgo extremo, alto, medio, bajo. Conocidas las escalas de riesgo y complejidad se planifica detalladamente la instalación. De esta forma obtendremos los mejores resultados.
La cubierta es una de las partes más importantes en la edificación , sin embargo se las presta demasiado poco interés.
A la vista de la gran cantidad de carencias que se vienen observando en las cubiertas, no cabe la menor duda de que se han realizado con escasos conocimientos, que por no saber, no se han planificado adecuadamente. Se echa de menos la falta de directrices básicas en la mayoría de los proyectos, dedican muy poco texto al apartado cubiertas. Muchos proyectos se completan con datos genéricos sin ninguna cabida en la obra a la que van destinados. Ello va a dar pie a eso de la “arquitectura del día después” a la improvisación, a los consejos del que con la palabra de “esto lo llevo haciendo muchos años” el instalador termina haciendo lo que le da la gana o como le da la gana con tal de salvar el presupuesto.
Ayudaría mucho el convencerse de un par de cosas, primero; que el zinc es perfectamente servible para acabar una cubierta y segundo; que es un metal y que responde como tal acusando dilataciones, oxidaciones, tensiones etc, es muy vulnerable , sumando que utilizamos chapa demasiado fina. Esto nos lleva a deducir que para manejar técnicamente la chapa de zinc hay que gozar de no pocos conocimientos.
Para la instalación de una cubierta de zinc ha de contarse con dos figuras principales que son el técnico y el instalador. En realidad el técnico debe ser instalador y no necesariamente el instalador tiene que ser técnico.
El técnico instalador ha de tener conocimientos amplios de física, química, geometría y matemáticas como mínimo. Ello le permitirá conocer internamente el zinc , conocer sobre sus reacciones y el ulterior comportamiento del mismo, así como conocer la calidad de los adyacentes que se hayan de utilizar. A la vez podrá calcular y desarrollar gráficamente cualquier tipo de remate que se le presente. Saber del oficio le va a permitir al técnico resolver cualquier exigencia , realizando los detalles más apropiados que se adapten a las vario pintas situaciones que en la obra se suceden. Conocidos todos los detalles y planificada debidamente la obra, es determinante la figura del instalador, pues él va a ser quien con su destreza, maestría y saber, culminará la instalación siguiendo el plan previamente diseñado. El Técnico no puede ser ajeno a la instalación, pues ha de verificar escrupulosamente la conversión en realidad de sus detalles. No podemos olvidar la figura del Arquitecto que previamente tuvo que verificar y aceptar los planes de ejecución.
Solo así se podrá realizar una cubierta con plenas garantías, que de haber cualquier fallo se identificaría de inmediato al autor para poner el consiguiente remedio, de lo contrario los fallos pueden producirse pero la identificación del culpable siempre es dificultosa y los remedios en la mayoría de los casos inválidos .
M. Álvarez
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