EL ZINC, 141 AÑOS PROTEGIENDO VILLA ANDREA


VILLA ANDREA O CASA DEL MARQUÉS

En pleno centro de la Ciudad de Sarria ( lugo ) se encuentra una histórica  edificación que destaca mayormente por la singularidad  de su cubierta  de zinc.
Curioso, Villa Adrea fue el  lugar en el que los vecinos de Sarria pudieron ver por primera vez la televisión allá por 1958. Los moradores de la casa en  aquella época pusieron la caja receptora en una de las galerías , así los vecinos espectadores pudieron ver una pantalla en blanco, acompañada de un ruido del que místicamente cada cual extraería lo que le convenía. La realidad era que solo en Madrid y en Barcelona se emitía la televisión y como no, también en Sarria nada menos que en Villa Andrea, allí bajo su magnífica cubierta de zinc.


Según nuestras referencias data del año 1880  (siglo XIX). A la fecha, alzados y cubiertas, estructuralmente,  siguen siendo las originales.

La edificación se podría identificar comúnmente como “casa de indianos”. Se diferencian estas edificaciones por su singularidad, por ser más portentosas que el resto  en el radio más amplio posible, suelen tener tintes constructivos de otras culturas y  muy ricas en ornamentaciones. las fachadas y cubiertas son lo  propicio para mostrar de perpetuo las diferencias y así las enriquecían con  rebuscados ornamentos. la cercanía del ferrocarril permitía a los adinerados poner a pie de obra los más exquisitos materiales como en este caso el zinc y los ornamentos singulares que venían de las lejanías, de algunos sobrantes de interior o zonas portuarias.

las cubiertas, siendo la parte final del edificio, las más visibles, eran las  indicadas para demostrar el poder económico, la diferencia. Así, algunas edificaciones, como es el caso, las cubrían con chapa de zinc. Algo muy difícil de alcanzar en la época a menos que se gozase de muy buena economía. Se hacían así las cubiertas muy llamativas, pero no bastaba solo la cubierta, había que darle más vistosidad surtiéndola de ornamentaciones también de zinc. Daban así mayor majestuosidad al edificio.

 

No nos hubiésemos parado a hablar de este edificio si no fuese por lo llamativo de su cubierta de zinc. Hemos tenido la  suerte de que desde el Consistorio Municipal su Alcalde D. Claudio Garrido junto con la Concejalía de Cultura   nos permitiesen estudiar la cubierta. Hemos realizado un riguroso estudio científico de la estructura, la chapa de zinc y su comportamiento. Hemos obtenido resultados sorprendentes que nos permiten seguir  hablando con mucho acierto sobre el comportamiento del zinc. No podemos olvidar que el zinc lleva instalado nada menos que 141 años, no le han hecho falta ni tableros, ni láminas, ni cumbreras o lagrimeros de ventilación ni “farrapos de gaita“,   ahí sigue resistiendo el zinc  vientos y tempestades sobre una estructura de madera con un entablado de madera que lo sostiene. Lógicamente, ante tantos años,  el zinc acusa un visible desgaste y como no algunas roturas propias por el paso del tiempo, pero sí no fuese por   infructuosas reparaciones no  podríamos ni aventurar  su final de vida útil.

Al estilo de la época, toda la chapa de zinc se apoya sobre un entablado de madera maciza de pino que perpendiculariza sobre cabios de madera. La instalación difiere mucho de los sistemas actuales y  es de lo más sencilla, sigue el sistema de junta contra listón ( que era el que se podía emplear en la época )  en chapas de dos metros de longitud siguiendo un riguroso orden para permitir cualquier movimiento que se produzca en las chapas. Interesa ver la escasez de soldaduras, prácticamente todos los remates y encuentros están resueltos con minuciosos pliegues, dando vida ellos mismos a las ornamentaciones que muchas de ellas esconden engorrosos encuentros resueltos con envidiable artesanía. Las mansardas están cubiertas con  chapas romboidales individuales (tipo teja) gozan de un meticuloso ensamblaje que las hace definitivamente impermeables, todas ellas van fijadas individualmente  al entablado de la forma más peculiar ( impensable en nuestro tiempo ) .  Nada menos que 11 buhardas sobresalen de las cuatro mansardas. Estas buhardillas están totalmente cubiertas de zinc ornamentado, son de una singular belleza, dan a entender que han sido realizadas a propósito para esta empresa, pues las hemos llegado a ver similares en troquelados pero no en fabricación artesanal. Igualmente destacan las cumbreras y otros apliques que sí son de serie, tal vez llegados de algún taller Belga a juzgar por otros similares que hemos encontrado. Como de Flandes posiblemente hayan venido los techadores encargados de realizar la cubierta.

M.  Álvarez