CORROSIÓN BAJO TENSIÓN

CORROSIÓN BAJO TENSIÓN EN LA HOJA  DE ZINC INSTALADA EN CUBIERTAS

Uno de los fenómenos de corrosión que más estamos viendo en nuestras investigaciones  del comportamiento en la chapa de zinc instalada en  cubiertas, además de las corrosiones por picadura y otras, es el agrietamiento por corrosión bajo tensión. Quizás este último es  el más abundante y probablemente del que menos se habla. Es muy común ver chapas  resquebrajadas en situación similar a la que figura en la primera imagen. El factor dilatación, tan socorrido a las hora de justificarse algunos alquimistas,  viene sirviendo también  para justificar el fenómeno de las roturas por tensión, pero la ciencia, bastante rica en este sentido, nos da otros datos más condundentes    a tener en cuenta. Bien es sabido  los principales dos estados a los   que obedecen las moléculas,  muy a tener en cuenta en las aleaciones para este tipo de metales que de perpetuo van a estar a la intemperie.  Meridianamente conocemos fenómenos que llevan a la chapa de zinc al estado corrosivo, este de la corrosión bajo tensión lo hemos ido pasando por alto pero,  al verlo tan extendido nos animamos a escudriñar sobre cuales pueden ser las causas que obligan al zinc al estado de tal corrosión destructiva para la cubierta. Siempre hemos buscado en agentes lejos del propio metal, en este caso nos tenemos que parar precisamente a indagar sobre el metal en cuanto a sus aleaciones y mecanización , si  bien entendemos que el fenómeno de la corrosión, por tensión  se ha de poder evitar planificando una instalación adecuada. 

La chapa de zinc, al igual que todos los materiales de ingeniería,  es  reactiva químicamente y su resistencia depende totalmente de la medida en que los entornos influyen en la reactividad y posterior degradación.

Son muchos los factores que influyen en las reacciones de corrosión, tales como factor material, factor entorno, factor estrés, factor geometría, factor temperatura, factor de tiempo etc.

La corrosión bajo tensión puede provenir de esfuerzos internos  del propio material. La acción conjunta de un esfuerzo de tensión y un medio ambiente corrosivo  dará como resultado en algunos casos la fractura de una aleación metálica, tales como la chapa de zinc empleada en cubiertas, roturas que pueden ser caminos intercristalinos  o transcristalinos que a menudo presentan una tendencia a la  ramificación.Los esfuerzos que  causan roturas provienen generalmente de trabajos en frío.

Este tipo de corrosiones bajo tensión se producen en las aleaciones, difícilmente en los metales puros según algunas fuentes si se pueden conseguir en laboratorio y bajo condiciones muy extremas.  Se da la circunstancia de que la chapa de zinc viene surtida de algunas aleaciones muy nombradas tales como cobre y titanio, estás que sepamos, por tanto propenso a dichas reacciones.

Las imágenes de la derecha nos muestran dos momentos del tipo de corrosión que comentamos. En la primera imagen vemos como la grieta iniciada. En la segunda una grieta que ya ha sido reparada con estaño. Ocurre con este tipo de corrosiones que pueden pasar largos periodos de tiempo sin que se manifiesten visiblemente, pero un vez que se presentan se propagan a mucha velocidad con resultados de fallas inesperadas.

Si hay que reconocer que lo de que el zinc se dilata y se rompe, así en el término más entendíble,  no es ajeno a los conocimientos de muchos, pues bien se recomiendan las famosas patillas fijas y móviles cada no se cuantos centímetros , las láminas de “ventilación” estas últimas han de ser impermeables. etc, etc, Algunos hasta se atreven a intentar modular el sentido de las dilataciones con las más absurdas teorías de poner las “patillas” en diferentes puntos que a cada cual  el estudio  sensacional les indica.  ( lo de que la lámina sea impermeable viene muy bien, pues cuando las roturas empiezan a producirse son microscópicas y la poca agua que filtran se queda en la la lámina y claro como no se ve no pasa nada, solo pasa cuando el agua se termina depositando en las fijaciones.  Si tenemos en cuenta que las roturas tienden a lo macroscópico, Las entradas de agua van siendo mayores y termina por hacerse visible la humedad, entonces es cuando salta la alarma, pero no hay problema, como siguen siendo   pequeñas roturas con un poco de silicona o incluso con un chicle se tapan y  resuelto, )    Cualquier alteración en la chapa de zinc que conlleve rotura, se debería ver inmediatamente, ocurre  que ante la falta de inspecciones periódicas  la mejor manera de intuir fallos en la cubierta es cuando los moradores ven la humedad en el interior, desafortunadamente, cuando esto sucede, muchas veces la cubierta ya esta en estado ruinoso, pues aunque no se había  visto humedad, el agua a estado pululando por los elementos intermedios necesarios para la estabilidad de la hoja de zinc.
¿Se pueden controlar las roturas por tensión?, si, con una buena planificación en la instalación.

 

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Manuel Álvarez