Ventilación de la chapa de zinc en cubiertas

 

Con frecuencia venimos publicando datos sobre los diferentes comportamientos de la chapa de zinc instalada en cubiertas  y de la necesidad de tener en cuenta una serie factores que creemos indispensables para su  durabilidad, diversas fuentes señalan uno como primordial     procurar una cámara de ventilación entre la chapa de zinc y el soporte, otros aseveran que es imprescindible para el zinc una cámara de ventilación interior. 

Cada cual hace recomendaciones de material complementario que comercializa presentándolo como el mejor.  Nosotros, cuando nos referimos a estos complementos que por necesarios se deben de instalar intermedios para conseguir   una cámara de aire  más que una cáma de ventilación, hemos decidido llamarle lámina alveolar, huimos de marcas comerciales o de tipologías, consideramos que una cámara de aire es suficiente se logre como se logre, eso sí, ha de ser compatible con el zinc y  su vez separarlo del soporte que sea incompatible, es decir que ya va a cumplir dos funciones, una separar absolutamente la chapa del soporte incompatible y otra asegurar la cámara de aire. Estas recomendaciones de que si unas u otras son mejores, están creando una gran confusión en el consumidor. Se da la circunstancia de que en el zinc se rinde muy rápidamente ante lo que no acepta o le causa daño, no descuidemos que requiere de protección para conservarse a la intemperie, por otra parte  se trata de una lámina fina en mayoría de 0,65 mm.  A mínima alteración en el grosor se manifiesta la perforación.  Es curioso que se recomiende una cámara de ventilación casi como vital y se pase por alto la más efectiva que es el entablado de madera de pino que como añadido es compatible con el zinc. ¿Qué pasa para no referirse a esta fórmula constructiva?  ¿Problema de intereses?   Quizá echaría al traste  el negocio de las láminas mágicas.  Lo significativo es que cuando se escuchan las recomendaciones parecen milagrosas, cada cual está fabricada con tanta precisión científica que no da lugar a dudas,  pero cuando se observan algunos resultados, si cuando el zinc se corroe,  la culpa nunca es ni del material ni de los complementos que vende el fabricante, que va, rápidamente se busca el origen y se le da la culpa al ambiente o al instalador, a este último depende, si compra mucho solo el ambiente es el culpable ahora si compra poco está condenado.

Principalmente son dos los fenómenos que pueden terminar acusando las cubiertas de zinc, la corrosión, el resquebrajamiento y la rotura por fatiga. Los tres pueden ser igual de ruinosos. Analizados minuciosamente el más complicado en su análisis es la corrosión. No se conocen estudios encaminados a evitar la corrosión tanto exterior como interior en el zinc. En nuestro departamento técnico nos vamos valiendo de los datos que obtenemos en el día a día.

Desde las primeras cubiertas que hemos realizado, observamos  el comportamiento del zinc con cierta regularidad y tratamos de analizar escrupulosamente cualquier deficiencia que nos encontramos, ello nos permite no seguir cayendo en el error o errores que causaron las deficiencias.  Todos los materiales se fabrican bajo un severo control, el zinc sin dudas nos consta que así es, pero ¿Por qué se pudre el zinc, por qué se resquebraja o se rompe, cual es la causa, que fenómenos le atacan hasta el punto de que en breve tiempo una cubierta (por zonas de la misma) este inservible, se pudo prever esto a la hora de instalar el zinc ?  Son muchas preguntas que sí tienen respuesta razonada. Iremos dándolas siempre según nuestro criterio que no es otro que el proveniente de irle dando forma a los datos veraces que tenemos, quizás erremos en alguna explicación científica, pero el dato no es fruto de nuestra imaginación, es la pura realidad que tan de cabeza trae a muchos consumidores que han confiado en un metal tan noble y se ven con el nefasto resultado, el metal sigue siendo noble pero si se trata mal se cabrea.

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Dpto. técnico.

 

Cumalsa, s.l.